La noche del sábado fui a la Purísima Teatro a ver la obra Dirección gritadero de Guy Foissy bajo la dirección de Marco Celis con la compañía Ánimo, Ánimo Escena.
He de confesar que salí de la función un tanto molestito. Durante una hora tuve que soportar a tres mujeres histéricas que justifican su locura a causa de una sociedad que asesina a la naturaleza humana. (Después de esto se atreven a llamarnos misóginos).
La anécdota en sencilla, en una época en la que la degradación social ha llegado a tal punto, la humanidad tiene la necesidad de inventar “los gritaderos”. Lugares propios para que mujeres y hombres, por separado, asistan para arrojar la furia contenida del día a día, algo parecido a las clases de yoga, histéricos y alcohólicos anónimos o las clases de zumba, porque “entre más viejo es más fácil gritar”.
Tres mujeres esperan el autobús que las llevará hacia el gritadero, pero este viene retrasado. Durante la espera, las mujeres se relacionan circunstancialmente y en esa relación aislada explican las razones, como la histeria, paranoia, desesperación y la soledad, por las cuales necesitan llegar urgente mente al gritadero.
Mi inteligente mente quiere pensar que más que un asunto de género (porque las mujeres no son histéricas, aunque en la antigüedad era una enfermedad psiquiátrica adjudicada solo a las damas), la obra plantea una falta de funcionalidad social y por lo tanto una pérdida en el sentido de la existencia del individuo.
Sobre el espacio escénico, mi rival (por guapo) Marco Celis, plantea un recuadro para la ejecución de la escena. Así el público se sienta alrededor dándose la oportunidad, si lo desea, para cambiar de silla cuando lo desee. Por lo tanto el espectador, si admite el juego, puede tomarse el papel de médico, psiquiatra o un simple observador testigo del comportamiento humano.
En el juego con el espectador la anécdota se narra con secuencias físicas y actuaciones exacerbadas muy limpias, que rompen la lógica del comportamiento correctamente social, puesto que el mundo se ha vuelto un manicomio en donde la normalidad es la desesperanza.
Un espectáculo dinámico, divertido y honesto, que es una excelente opción dentro de la cartelera teatral de Pachuca, (gracias Dios) que se estará presentado en La Purísima Teatro, dentro del centro deportivo de Mineral del Monte, frente al barrio la Españita los viernes y sábados hasta el 16 de febrero a las 20 horas.

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