Al estar en el Congreso te das cuenta del significado que tiene este recinto del pueblo y para el pueblo, solo que, lamentablemente, en ocasiones sin la participación de este, a pesar de ser los legisladores, en teoría, quienes representan a la ciudadanía. En esta ocasión, en lo particular agradezco la invitación que se le brindó a “El Tlacuilo” para acudir a la instalación de la 64 Legislatura, que inició el martes 4 del mes en curso en nuestro estado de Hidalgo.

La finalidad de la invitación fue clara, era necesario difundir un evento tan importante entre los lectores que gentilmente leen este espacio. La instalación de la legislatura se llevó a cabo, pero esta vez no con el partido hegemónico que durante años presidió el poder, un anhelo que se esperaba desde hace años, incluso, para ser exactos, desde el siglo pasado; en donde el predominio priista fuera erradicado de una vez por todas y para sorpresa de muchos, justamente en las votaciones de este año se dio el veredicto no solo en el país, sino también de manera interna para cada estado que conforma la República.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) es historia, tuvo su oportunidad durante más de 70 años y dejó mucho que desear. Muertes, impunidad, corrupción, influencias, desatinos, prepotencia, ambición, nepotismo, etcétera. Se esperaba un cambio y justo cuando este se dio en aquel lejano año 2000 con la alternancia del Partido Acción Nacional (PAN) y su candidato Vicente Fox Quesada, que llegó a ser presidente de México, tampoco se dio. Por el contrario, el partido que presidió el poder durante dos sexenios llevó a cabo la misma línea que su antecesor, en fin, puras “chicanadas”.

Esta vez toca una alternancia positiva y esperada con el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que tuvo un apabullante éxito en los comicios pasados. Esperamos todos los mexicanos que no existan triquiñuelas, o bien, desvíos como los ha habido, ya que si esto ocurriera, seguro el país colapsaría. Tanto en los sueños frustrados, como en la desesperanza de no saber qué hacer ante tanta desgracia y podredumbre.

Justo cuando se piensa que se ha ganado, ya que la mayoría le corresponde a Morena en el Congreso de Hidalgo, con la nada deleznable cantidad de 17 diputados de los 30 en total que deben legislar, surgen “golpes bajos”: los cinco diputados que representan al PRI en el Congreso buscan que el primer año sea justamente presidido por ellos para después pasarle la estafeta al PAN el segundo año y el tercero le tocaría a Morena, que cabe hacer hincapié en que es la mayoría.

Pero justamente, previo a darle el nombramiento a María Luisa Pérez Perusquía para liderar la mesa directiva del Congreso en la sesión constitutiva, el presidente de la mesa directiva de septiembre Humberto Veras Godoy decretó un receso, el cual se levantó después de 47 horas para continuar la primera sesión de la legislatura. Pero pasados apenas unos minutos, el diputado de Morena Rafael Garnica Alonso subió a la tribuna para proponer un nuevo receso para tratar el tema de la presidencia del Congreso.

Se busca afanosamente que el presidente del Congreso sea María Luisa Pérez Perusquía. Sí, efectivamente, la misma que de la manera más vil y deshumanizada mandó a los granaderos a combatir aquella agrupación que buscaba que la última sesión de la 63 Legislatura básicamente no aprobara dos cosas: que el gobierno del estado pueda realizar operaciones de refinanciamiento y deuda pública, así como la modificación a la Ley Orgánica del Poder Legislativo para que la presidencia, aunque tenga mayoría definida un grupo parlamentario (en este caso Morena), se rotara con los tres grupos con más legisladores.

Es una vergüenza que Perusquía sea un esbirro de oscuros intereses que, arropados en las sombras, le dicten qué hacer para lograr que el PRI no pierda a como dé lugar su poder tras bambalinas.

El gobernador Omar Fayad Meneses argumenta: “Luchemos juntos contra los únicos y verdaderos enemigos de nuestro estado: la pobreza, la desigualdad y la inseguridad”. Faltó mencionar la lucha que se debe dar contra el PRI y los hijos del averno que lo conforman y que buscan su comodidad sin miramientos. El señor gobernador reitera que “se unan esfuerzos en torno a objetivos y valores para construir un Hidalgo mejor”. ¿Tú le crees?… Yo tampoco.

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