Ya desde los años 40 la propaganda ideológica de Estados Unidos en México ha estado en marcha constante a través de distintos organismos dedicados a difundir las “virtudes del capitalismo”, la biblioteca Benjamín Franklin (BBF) y el Instituto Mexicano Norteamericano de Relaciones Culturales (IMNRC) son un ejemplo. A partir de ahí, los organismos dedicados a infiltrar áreas estratégicas nacionales como parte de sus políticas colonialistas, se han diversificado. Con el tema de la reforma educativa y, más aún, con las “reformas estructurales” llama la atención como en las universidades públicas y desde esas al sistema incorporado, dirigen ya una serie de bibliografías, manuales y artículos muy acordes al adoctrinamiento del capitalismo depredador en los países latinoamericanos. Textos que tienen que ver con la concepción gringa y capitalista de la educación, esa que deben recibir todos los pueblos para que después puedan ser sometidos.
Uno de esos textos –de entre muchos que tienen que ver con los estándares de calidad de Harvard y Oxford (ahí donde adoctrinaron a los que promovieron las reformas) – que sugiere la UNAM, es el manual herramientas de evaluación en el aula realizado para la reforma educativa, versión Guatemala, en un convenio entre el Ministerio de Educación y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés). El texto es parte de una serie de documentos de formación para docentes La reforma educativa en el aula (USAID, Misión Guatemala (USAID/G), con Juárez y asociados: Proyecto USAID/reforma educativa en el aula y en apoyo al convenio de donación del objetivo estratégico número 520-0436.7) que utiliza la USAID en varios países y forma parte de sus estrategias de “desarrollo” a nivel internacional.
Pero, quiénes son esos señores que nos dicen como educar a los hijos. Según la enciclopedia cubana Ecured, USAID es la “agencia principal de intervencionismo directo de Estados Unidos en las naciones (…) Decide, financia, dirige y controla planes, programas y proyectos vinculados con el desarrollo de la agricultura, la democracia y la gobernabilidad, el crecimiento económico y el comercio, la educación y las universidades, el medio ambiente y las alianzas mundiales para preservar el nuevo orden mundial capitalista, so pretexto de la asistencia humanitaria”. A través de “ayudas” ofrece asistencias de todo tipo desde técnicas hasta militares y políticas. Denunciada junto a la CIA, entre otros, por Noam Chomsky como “las organizaciones terroristas más letales del mundo”. Involucrados en golpes de Estado, guerra sucia, financiamiento de grupos terroristas para desestabilizar gobiernos como el de Haití, hostigamiento e intentonas golpistas contra Venezuela, Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia de donde el presidente Evo Morales los expulsó en el 2013. El historial de violencia de esa agencia es muy largo.
USAID aparece en 1961 en México y trabaja en varios frentes. Según su propia página web, nos están “ayudando” en cuatro ejes: “Prevención de la violencia y la delincuencia” (pero son los principales promotores de la violencia, cómplices del crimen organizado y los cárteles de la droga a través de la Iniciativa Mérida de la cual son los encargados, no sobra decir que en parte son los responsable de que los militares estén en las calles); “Estado de Derecho” (pero son los principales promotores de la reforma judicial); derechos humanos y por último “cambio climático global” (pero son los principales defensores de la petroleras Chevron, Texaco y Exxon).
En el tema educativo, la situación no es menos alarmante, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), tiene convenios, por ejemplo, con el Programa México promoviendo la justicia (Projusticia) de la finísima agencia de especialistas y con la que se está dando capacitación en el tema de la reforma judicial.
También, en el resumen ejecutivo de su programa Estrategia de educación USAID, dirigido a niñas y niños de educación básica de los países donde la agencia tiene presencia, cabe destacar su meta número dos (solo tienen tres metas concretas): “Mejorar la capacidad de los programas de desarrollo para el sector terciario la fuerza laboral a modo de producir una fuerza de trabajo con destrezas adecuadas a las metas de desarrollo del país…” En pocas palabras, capacitar para servir al capitalismo en: educación, salud, cultura, turismo, entre otros. O sea, puntos estratégicos.
En qué momento se le permitió a los gringos meterse hasta la cocina. Cuántos traidores a la patria trabajan facilitando esa abominación y están de tapetes siendo sobornados para que la USAID haga lo que le da su regalada gana en México disfrazados con programas de “ayuda y asistencia”. ¿Realmente vamos a permitir que la niñez y la juventud mexicana reciban en los salones de clases adoctrinamientos que los convertirán en esclavos y rehenes de todo un sistema de muerte y destrucción?

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