Una característica de este siglo XXI es que las fronteras territoriales son cada vez más difusas. Ese fenómeno no solo atañe a estados-nación, sino que se replica en las entidades que conforman una república, como sucede en nuestro México. Hidalgo se encuentra en la zona centro del país, una de las más dinámicas y que crece a un ritmo acelerado. El fenómeno implica no solo la expansión de ciudades, sino que también existen intercambios comerciales, cadenas productivas y, desafortunadamente, también alianzas entre bandas criminales. Ayer los gobernadores de Hidalgo y Puebla, Omar Fayad y Miguel Barbosa, respectivamente, se reunieron en la capital poblana para atender problemas y oportunidades comunes. Principalmente se centraron en cuatro rubros: seguridad en la zona limítrofe conformada por 18 municipios (siete hidalguenses y 11 poblanos); medio ambiente; mecanismos de colaboración de la Zona Metropolitana de Tulancingo, así como la protección de pueblos originarios. En lo que respecta a seguridad, quizá el renglón que más concentra la atención de ambos mandatarios, las entidades acordaron coordinarse y compartir información para actuar de manera eficaz contra bandas que operan en zonas limítrofes, principalmente en la región que rodea a Tulancingo y que ha sido especialmente azotada por el crimen. Al respecto, el gobernador Miguel Barbosa dijo algo interesante: que los grupos de criminales están conformados por exhuachicoleros que tuvieron que dedicarse a otras actividades frente al combate al robo de hidrocarburo que impulsa el actual gobierno federal. Y también que esas bandas no pertenecen a grandes cárteles, sino que simulan pertenecer a ellos para intimidar a la población, como si fueran franquicias. El hecho de que ambas entidades se coordinen seguramente mejorará el combate a los criminales que aprovechan las fronteras difusas. Ya veremos. De filón. Finalmente fue vinculado a proceso el diputado desaforado Cipriano CP, quien mantiene una huelga de hambre y quien sin duda mantendrá la pelea por demostrar su inocencia. Mientras, se anticipa que vienen días difíciles para Ixmiquilpan.

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