¿Es posible que Hidalgo esté viviendo los últimos años de ser un estado caciquil? La respuesta es contundente y simple: ¡sí! El efecto Andrés Manuel López Obrador sigue vigente. Al llegar a los primeros siete meses de gestión, el presidente conserva 80 por ciento de aprobación de acuerdo con una encuesta de la consultora De las Heras Demotecnia. Para el presidente de Consulta Mitofsky Roy Campos, si se pone en perspectiva la aprobación de AMLO, esa tenderá a disminuir a largo plazo. Por su parte, el director de Parametría Francisco Abundis expuso que la alta aprobación del jefe del Ejecutivo federal se explica por tres elementos: decisiones de gobierno, proyectos por realizar y símbolos de austeridad. Y es justamente el primer elemento que menciona Abundis, uno de los factores para que Morena, sea quien sea el candidato a gobernador, pueda terminar con 90 años de priismo en el gobierno hidalguense. A tres años de la elección de la gubernatura en la entidad, las acciones de AMLO ponen desde ahora el último clavo al ataúd tricolor. El arrastre popular del presidente cabalga en caballo de hacienda, y si el equino no se tuerce los tobillos de aquí al 2022, la alternancia habrá llegado a la entidad. Súmele que el gobernador Omar Fayad, en aras de construir una relación institucional con el inquilino de Palacio Nacional, ha asumido una actitud entreguista de su propio partido a la cuarta transformación. A un año del triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, algunos de sus compromisos para Hidalgo, como la reapertura de la normal de El Mexe, la rehabilitación de la carretera Pachuca-Huejutla y el arribo de la Guardia Nacional, avanzan. Además de la agenda legislativa dictada por el oriundo de Macuspana que ha encontrado absoluto respaldo en el Congreso de Hidalgo, se convierte en otro factor para que la 4T camine por la libre en el estado. Difícilmente la endeble oposición podrá frenar al ferrocarril morenista. Al menos que las propias tribus del partido fundado por López Obrador descarrilen el proyecto; aunque a decir verdad, ese escenario no se vislumbra por el momento. ¿Por qué? Por la fuerza del presidente. Al Movimiento Regeneración Nacional le falta superar pruebas de fuego, como exterminar feudos priistas en Hidalgo y Estado de México. Ambos con elecciones a gobernador casi simultaneas, en 2022 y 2023, respectivamente. Si bien, Morena apabulló en las elecciones del año pasado, es hora de la consolidación de ideas y proyectos. Para ello, el resultado de las acciones que emprenda AMLO serán vitales para el futuro de ese instituto político. De filón. El calvario de los migrantes centroamericanos tras arribar a tierras aztecas no termina. Encontrar trabajo formal se vuelve otra misión casi imposible.

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