Hasta hoy, en este mundo convulso, decadente y atrapado en la maraña de la maldad, solo podemos ver los montones de historias de éxitos individuales que opacan a los necesarios y obligados avances colectivos.

Por ejemplo, he buscado entre la sociedad hidalguense algunos ejemplos de éxitos colectivos para exhibirlos como muestra, y no los encuentro. Incluso en aquellas obras públicas de relumbrón, por encima del beneficio que entregarán a un selecto núcleo social, traen una cola de cuestionamiento. Vaya, no resisten la rigurosidad de una revisión con mirada democrática, justiciera, de voluntad política, de equidad, visión de progreso y lo demás que tenga que ver con el avance colectivo de un Estado polarizado y dividido por las ambiciones inhumanas de los que deciden el fin y destino del poder político en general.

Desde hace ya muchas décadas vengo escuchando de lo urgente que es el empezar a acortar la enorme brecha que hoy vemos y padecemos entre el avance de unas regiones con otras. Y lo peor es que llegamos a otro milenio y es persistente, en este afán miope y torpe de seguir en la creencia de que Hidalgo solo lo es Pachuca y sus alrededores.

Urbanización con tecnologías casi de punta, edificios modernos que no hacen juego con las viviendas del Hidalgo rural en que aún vive el 38 por ciento de la población. Injusticia plena. Ejemplo de lo que ya no debe ser.

Y seguimos en ese esquema de predominio de los intereses de una clase minoritaria, pero dominante, cuyos éxitos en su ambición, nos los han estado vendiendo como logros para toda una sociedad, lo cual es total y llanamente falso.

Hoy ya se tienen las respuestas para algunas interrogantes que ayer eran ilusión.

¿Qué sociedad ha podido avanzar cuando carga a una clase gobernante rapaz y antidemocrática? ¿Qué nación del mundo pobre ha podido encontrar prosperidad y equidad social cuando sus finanzas están controladas por el Fondo Monetario Internacional, (FMI)? ¿Qué región o estado de Mexico lo vemos campante y contento porque de los minerales que le extrajeron de su territorio hoy está en la felicidad plena? A todas estas interrogantes la respuesta es ¡Ninguna! Y quien quiera ver, que vea. O que se dé un tiempecito para revisar la historia de Mexico y sus megafraudes institucionales coronadas con una deuda externa casi impagable. Que les pregunten a los ecuatorianos.

Que vean cómo están las localidades productoras de oro y plata del estado de Guerrero e Hidalgo. Que vean cuánto ha avanzado la Sierra de Hidalgo después de medio siglo de extracción de minerales. O también en el mismo Hidalgo vean los beneficios de estar cumpliendo casi un siglo de dominio de un solo partido. Con la súplica de que cuando vengan a preguntar a Hidalgo se internen más allá de la capital, para no caer en el mismo error de los que nos gobiernan, el de creer que Pachuca es todo Hidalgo.

Por desgracia, la ambición humana, esa ambición mala, solo termina cuando se agota lo robable. Y las evidencias son muchas. Cuando vemos las masacres entre los que desean otro mundo, como en el Ecuador ayer, antier en México y casi en todos lados. O cuando nos enteramos que países enteros en África quedaron depredados y muertos por las “bondades de la minería” pensamos que la vía actual no es la correcta. ¡Y el deber social es corregirla!

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