En los Estados Unidos, la influencia del bautismo renacido ha llevado a los white anglo-saxon protestants (wasp) a formar un núcleo duro, ignorante y fanático, que aún sostiene e impulsa al maniático Donald Trump al frente del Ejecutivo. Se calcula que más de un tercio del voto duro republicano es creyente de esa religión.

Frente a ello, no hay valientes, ni impeachment que valga, a no ser por la petición postmortem que hiciera el senador John McCain en el sentido de que el tipejo anaranjado no asistiera a su funeral. Ivanka, la hija del magnate hecho con base en fraudes y evasiones fiscales –según reciente revelación del The New York Times– fue la que recordó el heroísmo vietnamita del senador en las honras fúnebres. Por lo demás, en el Congreso, ni con mayoría demócrata se puede esperar que lo defenestren.

Ponerse en contra de casi la mitad de la población, integrante de la basura blanca electoral es un paso muy arriesgado, sobre todo tomando en consideración las condiciones de debilidad en que se encuentran los Estados Unidos, sobregirados en dólares, repudiados por países petroleros que quieren hacer sus transacciones en, digamos, monedas fuertes.

Hace unos meses, la afamada empresa encuestadora Gallup, a través de un discreto boletín, difundió una estremecedora cifra que en minutos dio varias veces la vuelta al mundo: el 42 por ciento del pueblo estadunidense había hecho suyos los ideales de los born again christians, los empoderados cristianos bautistas renacidos.

Y a pesar de que Hillary Clinton pudo rebasar por poco a su competidor en la elección presidencial general, los votos del Colegio Electoral sumados en los estados republicanos dieron el triunfo a Trump, en una de las horas más funestas que se recuerden. El caudillo anaranjado, en nombre de Dios emprendió una guerra desigual contra el mundo.

Por Trump, el destino de la humanidad se halla al filo de la navaja

¿Por qué Dios da órdenes tan contradictorias? Se pregunta la opinión pública gabacha, pues mientras los pontífices de todas las creencias exhortan al republicano, acremente cuestionado, a detener la guerra comercial injusta contra todos, él sigue siendo, según los wasp, el representante de dios en la Tierra.

Desde la Casa Blanca, el destino de la humanidad se halla en el filo de la navaja, pues entre los selectos grupos integrado por las cábalas provenientes de diversas universidades elitistas, existe, según un informe confidencial de la CIA un alto grado de paranoia. Se han convencido a sí mismos de que ellos se encuentran del lado de los ángeles y que todos los demás están locos. Así como se oye.

Frente a la decadencia católica, surgieron luteranos y calvinistas

Para entender los orígenes de los white anglo-saxon protestants, la famosa basura blanca electoral que solo vota en favor de ideales conservadores y discriminatorios contra todas las razas que no sean originales estadunidenses, descendientes de europeos en su mayoría, habría que referirse desafortunadamente a un hecho histórico.

La crisis se originó en la Iglesia Católica con los escritos sobre la Biblia de Martín Lutero y la teoría de Huldrych Zwingli, a los que posteriormente se agregaron los comentarios a la carta a los romanos y las ordenanzas eclesiásticas de la Iglesia de Ginebra, en las que Juan Calvino, a través de su Consistorio impuso el fundamentalismo.

Se prohibieron las lecturas profanas, se vigiló la conducta y el estudio de los jóvenes, a los que se les negaba la diversión, el baile, las fiestas o los cantos que no fuesen religiosos y no se tolera la mínima impugnación a la solidez dogmática y a la disciplina.

Así, las iglesias luteranas y calvinistas, bases del protestantismo gabacho de la basura blanca, fundadas en el más craso moralismo, fueron movimientos religiosos que hicieron frente a la decadencia católica y propusieron redundar la enseñanza eclesiástica sobre las bases de las escrituras supuestamente originales.

Los buenos usos: santidad del trabajo y placer de acumular dinero

El éxito de los protestantes ingleses en las tierras americanas se basó en las doctrinas amedrentadoras sobre la predestinación y su creencia en la santidad del trabajo, hasta cuando se asume por el placer de acumular oro y plata, pues entonces se hace buen uso de él.

Los primeros bautistas eran de origen puritano, descendientes de aquel partido que había gobernado Inglaterra al lado de Oliver Cromwell. Interpretaban las escrituras al estilo de los calvinistas frente a la liturgia, los rituales y el gobierno jerárquico de los obispos.

Llegaron disfrazados cómo padres peregrinos a bordo del Mayflower, en 1620.

No tardó en arribar la sociedad de amigos cuáqueros (George Fox, su fundador, había ordenado a un juez “honrar a Dios y temblar –to quake– ante su palabra”), quienes creían en la autoridad suprema de la palabra interior del Espíritu Santo, suprimiendo radicalmente todo dogma contenido en las escrituras.

Creen que en el fin del mundo solo ellos serán llevados al paraíso

Pennsylvania se convirtió en su principal centro de actividad, por eso se firmó ahí la Constitución y, en 1947 sus comités estadunidenses recibieron el Premio Nobel de la Paz.

En esas manos estamos. El híbrido de toda esa mezcolanza es el actual bautista renacido.

Un ejemplar que ha dado muchos dolores de cabeza. El núcleo de la basura blanca electoral.

Lo peligroso es que su teto supremo es el Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento. Su firme creencia, que el fin de la humanidad llegará cuando el Anticristo se adueñe de Babilonia, y Cristo liquide al enemigo en el armagedón.

Su profecía, que en el gran terremoto del fin del mundo, solo los cristianos bautistas renacidos serán llevados al paraíso, mientras que seguidores del Papa, budistas, musulmanes y latinos, serán condenados al infierno.

Así está el panorama en los Estados Unidos, al menos entre cerca de la mitad de su población electoral. Lo que no es poco. Estamos hablando de una gruesa franja de opinión pública que envalentona e impulsa a Trump hacia adelante, adonde sea. Contra ella, las formaciones tradicionales palidecen y languidecen. Van rumbo a su extinción.

Cartilla moral de AMLO vs corrupción y mentira de los gobernantes

Aquí en el rancho grande, los comentócratas levantan las cejas y se estremecen cuando alguien, votado por la inmensa mayoría de la población, insiste en respetar las indicaciones de no robar y no mentir, no defraudar a la población, a pesar del argumento que quieran escoger. Una simple cartilla moral que ni de lejos se asemeja a los estropicios morales de aquellos dislates de la basura blanca.

No hay razón de Estado ni de gobierno que valga contra el fraude, la corrupción y la mentira de los gobernantes. Debemos asumir una conducta moral en el aparato público que sostenga todos los actos y las decisiones.‎ Antes de que sea demasiado tarde. El país ya no lo aguantaría.

Antes de que el ADN priista y mexiquita vuelva a infiltrarse en los ánimos revanchistas de la burocracia dorada. Antes de que les venzan las agarraderas de la voluntad, dijera La Oveja Negra.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: Los siguientes dos párrafos son el inicio del extenso reporte que el principal diario neoyorquino comenzó a circular la tarde de este miércoles más reciente. La investigación duró un año. Y ha hecho reaccionar incluso a quienes, dentro de la Casa Blanca, aún apoyan al actual mandatario estadounidense: “Donald Trump construyó un imperio de negocios y ganó la presidencia de Estados Unidos al proclamar que es una persona que logró convertirse en multimillonaria gracias a su propio esfuerzo, y ha insistido desde hace tiempo en que su padre, el legendario constructor neoyorquino Fred Trump, prácticamente no le dio ninguna ayuda financiera. ‘Construí lo que construí por mí mismo’, ha dicho el presidente en repetidas ocasiones… No obstante, una investigación realizada por The New York Times ha revelado que Donald Trump recibió el equivalente actual a por lo menos 413 millones de dólares del imperio inmobiliario de su padre. Además, gran parte de ese dinero llegó a Donald Trump a través de estrategias fiscales dudosas en las que participó durante la década de los noventa, incluidos casos de fraude evidente, según descubrió The New York Times”. Durante su campaña e, incluso, luego de su toma de posesión, el personaje anaranjado se ha negado sistemáticamente a dar a conocer sus declaraciones fiscales, como sí lo han hecho sus antecesores en el principal cargo político de vecino país del norte. ¡La doble moral de un pseudo moralista!

Esta columna completa puede consultarse en la página de este diario www.elindependientedehidalgo.com.mx

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