Que la locomoción humana la haga “otro” implica una relación de sujeción-creación de mujeres y hombres con respecto a un objeto o animal. Al paso del tiempo parece que tal propósito se ha cumplido poco a poco, aunque con implicaciones sociales inesperadas. Una gran cantidad de actividades de locomoción humana se trasladaron de un segmento de la sociedad a otro, animales y máquinas. Los animales fueron parcialmente desplazados por el progreso y su lugar lo ocupó la máquina. Los humanos se convirtieron en un apéndice de esta última.

Aunque la misión original de la bicicleta es el ya mencionado, tiene la característica de que la locomoción de todos modos proviene del esfuerzo humano, aunque en la época actual la bicicleta hipermoderna no requiere ya de tal esfuerzo humano y ni siquiera del uso del motor eléctrico alimentado por derivados del petróleo como la gasolina. Los nuevos modelos de bicicleta cuentan con una protección que alimenta de energía solar y facilita el autoimpulso ya sin el “gasto energético” de los humanos.

Los juicios sobre lo que ocurre alrededor de la bicicleta no son desinteresados. En cada contexto juegan un rol de acuerdo a las características de cada sociedad. El objeto cambia poco en cuanto a su forma, pero la valoración que hacemos de ella es dinámica e influye en conductas, comportamientos y creencias sociales. Como dice Caracciolo: “… Los objetos no responden solamente a exigencias de mera funcionalidad, sino que mujeres y hombres nos servimos de ellos para distinguirnos, para crear lazos, para perdernos en la multitud o para manifestar el status social, para expresar o para desarrollar la personalidad”.

Y agrega: “El modo que tenemos de adquirirlos y compartirlos, de usarlos y consumirlos, de producirlos y destruirlos refleja relaciones y valores sociales. Las jerarquías que establecemos entre los objetos que nos rodean reflejan las jerarquías en que vivimos inmersos. Se puede decir que los seres humanos no solo vivimos entre objetos, sino que, sobre todo, vivimos a través de los objetos” (Caracciolo, Carlos Héctor. (2009). Bicicleta, circulación vial y espacio público en la Italia fascista. Historia Crítica, (39), 20-42. Retrieved September 23, 2020, from http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0121-16172009000300004&lng=en&tlng=es.

En Francia el uso de la bicicleta de inmediato se reflejó en la cultura local, por lo menos en Francia originó las populares competencias de bicicletas, como el Tour de France y, muy cerca de ahí, el Giro de Italia. El mito y la utopía fueron recreados en la cotidianidad a través de estos eventos deportivos, que vincularon la costumbre y la tradición ciclista de la población con la competencia. “La prensa y la radio naturalizaban a los hombres y humanizaban a la naturaleza. En sus reportajes, con lo cual contribuían a darles un carácter épico” (Paul Virilio citado por Augé, 2009, p. 34). La concepción, uso y producción de la bicicleta cambió radicalmente. Los eventos deportivos como el Tour de France es el laboratorio y no el uso social de la bicicleta, de donde se extraían conclusiones de las mejoras que progresivamente se le fueron incorporando. Como ocurre en las competencias de autos es un laboratorio que forma parte de las cadenas de autos de la industria automotriz. El “inventor” individual y aislado fue sustituido por el profesionista egresado de las universidades públicas o privadas, en donde el ingeniero en el laboratorio deportivo o el que se encuentra, como extensión, al interior de la misma empresa, valora los avances y la evolución del conjunto y de las piezas que componen la maquinaria que va desde la bicicleta hasta los veloces autos que participan de competencias mundiales.

Ese tránsito de la producción artesanal a la industria tuvo un impacto social y espacial profundo e influyó culturalmente en el uso de la bicicleta misma, en el contexto de la posguerra y la consolidación de los imperios. La bicicleta en Francia, cuenta Marc Augé (2009. Elogio de la bicicleta. España: Gedisa.), fue un medio de transporte de las clases más modestas, expresando sueños de libertad y evasión. En la época en la que todavía las ciudades era posible transitarlas de un lugar a otro, sin ningún problema caminando o mediante el uso de la bicicleta.

Augé subraya la relación entre la bicicleta y su usuario, como una relación con la máquina, de nuestro cuerpo cuando se vincula a la máquina, el desplazamiento abierto a la naturaleza particularmente al aire, una relación con el otro, con la individualidad, con el juego y el deporte y, sobre todo, en el caso de la Europa de principios y parte de la posguerra, como un medio identificado con la clase obrera y la cultura deportiva. Nuevos factores: el ejercicio, la vida al aire libre, la diversión familiar, la economía, es medio práctico, se domina el tiempo de traslado, el medio ambiente, etcétera. (Jacovcevic, Adrian; Visona Dalla Pozza, Marcela y Rubén Ledezma. (2016). Percepción de los beneficios individuales del uso de la bicicleta compartida como modelo de transporte. Suma Psicológica, núm. 23, pp 33-41).

En México la bicicleta estuvo y está todavía asociada al reparto del pan como se puede apreciar en las películas de Tin-tan; son utilizadas por los pequeños negocios como refaccionarias para distribuir sus productos; también por aquellos que viven ciudades pequeñas y puede llevarlos al trabajo; en barrios para llevar los niños a la escuela e ir al mercado; para vender tacos y frutas, tamales en los triciclos, recreación. Los trabajadores de la industria de los barrios sobre todo de la periferia y de los municipios mexiquenses; En los pueblos es medio utilizado para ir a la cabecera municipal al centro del pueblo.

Pero llegó un momento en que surgió el automóvil. Se creyó que este medio representaba la concretización del progreso y que no debería existir persona alguna que no poseyera uno. La influencia del automóvil en la ciudad fue muy importante y en la vida social lo mismo. Los segmentos sociales se hicieron visibles con el tipo de auto que cada quien poseía y la pobreza se podía cubrir con un modelo de auto a través del cual las familias enviaban un mensaje a los demás de su status. La estructura de la ciudad giró en torno al automóvil que instauró en la calle un tipo de violencia contra el peatón, contra los pobres.


La bicicleta ha tomado un nuevo aire. La contaminación, el consumo, los servicios, el comercio, la movilidad y los servicios personalizados al cliente, etcétera. Se usa para distribuir comida, pizza, tortas, mercancías, al menudeo y mayoreo. Todos estos poderes empujan a la creación de ciclovías que, sin quitarle mérito estando a favor, apuntan más bien a fortalecer nuevos agentes y usos de la bici…

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