Red Nacional de Periodistas /
Elsa Ángeles / Cimac
Pachuca

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ste 2017, la defensa por los derechos de las mujeres en México marca dos aniversarios importantes: hace 10 años se promulgó y entró en vigor la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV) y desde hace cinco está vigente en el código penal federal el delito de feminicidio, el cual es definido como el asesinato de una mujer por razones de género. Es decir, por ser mujer.
Si bien ambas normativas fueron impulsadas para modificar las políticas públicas enfocadas a garantizar una vida libre de violencia para las mujeres y niñas así como para mejorar la procuración e impartición de justicia para las víctimas de violencia de género, eso no se ha logrado para ninguna en el territorio nacional.
Las instituciones de procuración de justicia en el país no han homologado la investigación de los casos de feminicidio, ni los protocolos para realizar esas investigaciones, así que en todos los estados del país la mayoría de los asesinatos de mujeres se siguen investigando como homicidios y los responsables son juzgados bajo ese tipo penal, además de que los tribunales estatales son omisos en la aplicación del fallo emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que es visto como “un insumo, no una obligación”, según refieren juzgadores de estados como Guanajuato.
A días de conmemorarse el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, integrantes de la Red Nacional de Periodistas de los estados de Chiapas, Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas y Tlaxcala, presentaron un serial de reportajes que demuestran cómo ser asesinada en cada uno de esos estados, tiene características específicas, como el ser joven, tener cierto grado de estudios y el lugar donde ocurren los hechos.

El feminicidio en el país

Diez mil 10 mujeres fueron asesinadas de 2012 a 2015 en México. Siete cada día, según datos del Sistema Nacional de Información de Salud (Sinais).
Pero, ¿cómo son esas mujeres a quienes se les privó de la vida? Al analizar la información del Sinais –elaborada con certificados de defunción y actas del registro civil–, lo primero que salta a la vista es que una de cada tres fue asesinada en la vía pública, lo que convierte a las calles en el sitio más peligroso para las mujeres.
El otro espacio donde las mexicanas son asesinadas con frecuencia es el hogar, con 22.8 por ciento de los casos. Le sigue “otro lugar” –no definido en la estadística–, con 17.6 por ciento, mientras que 15.4 por ciento “se ignora” dónde son ejecutadas.
La mayor parte de las víctimas de homicidio en la vía pública eran solteras (42.6 por ciento), y una de cada cinco tenía entre 26 y 40 años, aunque a escala nacional el grupo específico más vulnerable son las solteras de 18 a 25 años.
Sobre las asesinadas en sus hogares, la mitad (49.4 por ciento) tenía pareja, es decir, eran casadas o vivían en unión libre, mientras que una tercera parte eran solteras, y viudas una de cada 10.
Los homicidios ocurridos en la vía pública correspondieron a mujeres con estudios de bachillerato y superiores. En el hogar, mujeres sin escolaridad. Es decir, que entre más alto el nivel de estudios, existe una mayor probabilidad de que a las mexicanas las maten en la calle.
Los datos del Sinais también revelan que 39 por ciento de las víctimas “no trabajaba”, aunque ese criterio quizá considere a aquellas que se dedicaban al hogar o que estaban estudiando. A escala nacional, una de cada tres víctimas se empleaba en servicios personales y vigilancia y 7.7 por ciento se dedicaba al comercio.

¿Qué pasa en los estados?

En los estados se viven realidades distintas. Por ejemplo, en Chiapas, Ciudad de México, Hidalgo, Puebla, Querétaro y Quintana Roo, la mayor parte de los homicidios de mujeres ocurre en el hogar, mientras que en Guerrero, Morelos y Tamaulipas los asesinatos de mujeres en la vía pública sobrepasan el promedio nacional.
Las edades, estados civiles y ocupaciones de las víctimas de homicidio también varían de una entidad federativa a otra. En algunas se sigue la tendencia nacional de que las mujeres de 26 a 40 años son las principales víctimas, pero en Oaxaca el rango de edad se eleva y en Chihuahua disminuye. Tlaxcala tiene la mayoría de asesinatos de niñas de cero a 11 años.
El Estado de México se convirtió en una de las entidades más violentas y peligrosas para las mujeres, seguido por Coahuila y Guerrero. Pero a partir de 2013, estados como Puebla y Baja California pasaron de los últimos a los primeros lugares.
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Del total de homicidios en el país, nueve de cada 10 corresponden a hombres y solo 12 por ciento de los casos a mujeres. ¿Por qué entonces analizar los asesinatos de mujeres? Porque 95 por ciento de los homicidios, no solo en México sino en el mundo, son perpetrados por hombres, de acuerdo con el Estudio mundial sobre el homicidio 2013, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En consecuencia, eso convierte en víctimas a las mujeres. Y, según el estudio mencionado, la gran mayoría de victimarios son personas cercanas a ellas: compañeros íntimos o parejas.
En México, a partir de 2012 el código penal federal considera como feminicidio los asesinatos de mujeres donde el homicida tenga o haya tenido alguna relación sentimental, afectiva o de confianza.
Pero no es la única causal, también contempla cualquier signo de violencia sexual; lesiones o mutilaciones degradantes, así como actos de necrofilia; antecedentes de violencia familiar, laboral o escolar; si hubo amenazas, acoso o lesiones previas al homicidio; si la víctima fue incomunicada antes de la privación de la vida, y si el cuerpo es expuesto o exhibido en algún lugar público.
Bajo ese criterio, 385 de los homicidios reportados en el Sinais se considerarían feminicidios, ya que se documentó violencia familiar previa. Los estados que acumulan más casos son: Estado de México (58), Colima (37), Guanajuato (23), Ciudad de México (20), Puebla (20), Veracruz (17), Coahuila (16), Michoacán (16) y Oaxaca (16).
En su fallo de 2015 por el caso del feminicidio de Mariana Lima Buendía, asesinada por su pareja en el Estado de México en 2010, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que todos los crímenes de mujeres tendrían que ser investigados bajo los protocolos de feminicidio, preservando las evidencias que determinen si se cometen ataques sexuales y realizando las periciales necesarias para conocer si las víctimas estuvieron inmersas en un contexto de violencia.

Incrementan 51% homicidios contra
mujeres en Hidalgo

Jessica González Mandujano tenía 16 años cuando conoció a un capitán del Ejército mexicano durante una histórica inundación en Tulancingo, municipio de Hidalgo. Él prácticamente le doblaba la edad, era casado y tenía hijos. Eso no lo detuvo, la enamoró y la convenció de irse con él a Chiapas para iniciar una vida en pareja.
Fueron 14 años juntos, tres hijos y una violencia constante que fue en aumento hasta que la víctima fue objeto de torturas físicas y sexuales extremas en presencia de sus hijos, de solo 10, siete y seis años. Jessica solo concluyó la secundaria y nunca trabajó de manera formal, vendía productos por su cuenta.
En Hidalgo, casos como el de Jessica ejemplifican la gravedad de la violencia contra las mujeres por sus características y patrones.
De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Información de Salud (Sinais), los cuales son tomados de los certificados de defunción que emite la Secretaría de Salud, actas de defunción del registro civil y el cuaderno de defunciones del Ministerio Público, en Hidalgo aumentaron los homicidios de mujeres en un 51 por ciento en tres años (de 2012 a 2015).
Aunque el feminicidio se tipificó como delito en la entidad a partir de 2013, es posible tomar los registros un año antes, cuando fueron definidas sus características desde el código penal federal.
En 2012 se registraron 33 homicidios, al siguiente año disminuyeron a 31, pero en los siguientes dos años, 2014 y 2015, aumentaron a 40 y 50 casos respectivamente. Es decir, un número acumulado de 154.
En ese periodo, casi la mitad de los homicidios totales (46 por ciento) fueron de mujeres entre los 26 y 40 años. En la revisión sobre el lugar de deceso de las mujeres en Hidalgo, en el hogar se registró 59 por ciento de los asesinatos mientras que en la vía pública fue de 41 por ciento. En 2014, 75 por ciento de los casos de feminicidio sucedió dentro del hogar, mientras que al año siguiente los casos en ese lugar disminuyeron al 37.5 por ciento, pero incrementaron en la vía pública 62.5 por ciento.
Respecto a las víctimas, la mayoría fueron asesinadas durante las primeras horas del día, entre la una de la madrugada y 12 del mediodía (48 por ciento en la vía pública y 53.7 por ciento en el hogar); respecto a si vivían en pareja o eran solteras, en los casos dentro del hogar, 60 por ciento estaban casadas y en unión libre se encontraban 32.5 por ciento.
En los homicidios ocurridos en la vía pública, más de la mitad eran mujeres solteras; 2.3 por ciento divorciadas y 2.3 por ciento separadas; en el caso de las víctimas dentro del hogar, 22.7 por ciento vivían en unión libre y 13.6 por ciento eran casadas.
En cuanto a nivel de estudios, la mayoría de las víctimas en el hogar tenían concluida la primaria y secundaria (8.1 por ciento en cada caso); con bachillerato completo 10.5 por ciento y nivel profesional 7 por ciento.
De acuerdo con los registros del Sistema Nacional de Información de Salud, durante el periodo de 2012 a 2015, en 81por ciento de los casos no especifica si existió o no violencia familiar previa al homicidio, en 7 por ciento de los casos no hubo antecedentes y en 12 por ciento sí lo hubo, lo que es una característica para que esos asesinatos se investiguen como feminicidio. En el caso de Jessica eso no ocurrió.

Diez mil 10 mujeres fueron asesinadas
de 2012 a 2015 en México. Siete cada día,
según datos del Sistema Nacional de
Información de Salud (Sinais)

 

Caso Jessica

  • A finales de 2013
    ella presentó la primera denuncia por violencia familiar. El victimario fue detenido hasta mayo del siguiente año, pagó fianza y salió libre dos días después
  • El juez segundo
    penal de Tulancingo Porfirio Austria Espinosa emitió orden de restricción pero nunca notificaron a la víctima
  • El 15 de junio,
    el militar ingresó a la casa y golpeó a Jessica frente a sus hijos. Ella levantó la segunda denuncia por lesiones y decidió refugiarse en casa de sus padres
  • Fue víctima
    de dos agresiones más de su expareja; en una de ellas, la violó y golpeó con una pistola. Todas las agresiones las denunció ante el Ministerio Público
  • En julio,
    sacó a Jessica y a sus hijos de la casa de los abuelos a golpes y se los llevó a la casa de otro militar, donde los tuvo encerrados durante toda la noche. A lo largo de esas horas, la violó, golpeó y amenazó de muerte. Por la mañana, Jessica logró escapar con sus hijos y volvió a denunciar
  • Dos días después
    decidió pedir ayuda en la 18 zona militar a la que pertenecía su expareja, pero la remitieron a la Procuraduría de la Defensa del Menor que pertenece al DIF. De ahí la canalizaron a la Unidad Especializada para la Prevención y Atención de la Violencia Familiar y Sexual (UEPAVFS) que depende de la Secretaría de Salud estatal
  • Tras una valoración
    psicológica a madre e hijos, solicitaron el ingreso inmediato al refugio para mujeres violentadas en Pachuca; esto fue el 25 de julio de 2014
  • Tenían apenas
    12 días de resguardo cuando las autoridades notificaron a la familia que Jessica y sus hijos no podían seguir en el refugio porque ella “había tenido una conducta agresiva y había ido a mover a las demás” mujeres internas del refugio
  • El abogado
    de la víctima, proporcionado por el Ejército, los llevó a una casa particular prestada en Mineral de la Reforma, zona conurbada de la capital del estado, mientras realizaban gestiones para trasladarla al norte del país
  • Ahí estuvieron
    del 7 al 14 de agosto, hasta que su expareja los encontró. La asesinó con arma de fuego, junto con su hermano Gerardo, frente a sus tres hijos, alrededor del mediodía. Jessica tenía entonces 31 años
  • La familia
    de la víctima presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de Hidalgo el 29 de agosto de 2014. El organismo tardó casi tres años en emitir la recomendación R-VG-0001-17, apenas el pasado 10 de marzo la emitió
  • En 59 cuartillas
    detalló cada una de las omisiones y violaciones que cometieron autoridades y personal de tres instancias: procuraduría, Secretaría de Salud y Tribunal Superior de Justicia, ninguna protegió la vida de Jessica, ni a sus hijos
  • La recomendación
    de la comisión solo pidió establecer protocolos en materia de atención a víctimas de violencia familiar, capacitar al personal y “girar instrucciones a quien corresponda para que inicie procedimientos contra la autoridad responsable”
  • Hasta la fecha
    la recomendación sigue sin cumplirse y el feminicida de Jessica sigue prófugo

 

 

Reportaje completo publicado en Cimac
Trabajo colaborativo coordinado y elaborado por periodistas de la Red Nacional de Periodistas de Chiapas, Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas y Tlaxcala con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

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