La ciencia como derecho humano

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ELSA ÁNGELES

Pachuca.-El martes 10 de diciembre fue conmemorado el Día Internacional de los Derechos Humanos para recordarnos que los terribles asesinatos y delitos de lesa humanidad, cometidos durante la segunda Guerra Mundial, nunca más deben suceder, y para ello la Organización de las Naciones Unidas (ONU) redactó y convocó a todos los países integrantes a adoptar la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Ese documento histórico proclamó que todos los seres humanos, sin importar su raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, propiedades, lugar de nacimiento, ni ninguna otra condición, deben ser respetados en toda su dignidad.

¿Qué relación tienen los derechos humanos con la ciencia?

Pues resulta que en este mundo tan desigual, mientras algunas personas viven en países con grandes desarrollos tecnológicos, donde la ciencia los puede salvar de enfermedades graves y tienen acceso a una educación de alto nivel y libre de dogmas religiosos, una gran mayoría de habitantes de países pobres y muy pobres pueden morir antes de los cinco años porque consumen agua contaminada y otros pueden morir sin recibir el medicamento más innovador para aliviar el dolor.

México es uno de esos países donde la producción científica con artículos publicados en revistas internacionales, el registro de patentes y el desarrollo de tecnología, está lejos para la mayoría de la población porque el Estado no destina los recursos suficientes para aplicarlos en la realidad y resolver problemas.

Por ello es importante destacar, en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, que en mayo de este año que está por concluir, por iniciativa de la diputada federal Marivel Solís, fueron reformados los artículos tercero, 31 y 73 de la Constitución para reconocer el derecho de las personas a gozar de los beneficios del desarrollo de la ciencia y la innovación tecnológica.

Además, la reforma obliga al Estado a brindar apoyo a la investigación científica y tecnológica, dar soporte a la de carácter humanista, así como garantizar el acceso a la información derivada de la investigación que sea realizada en todos los campos, es decir, la divulgación de la ciencia.

Marivel Solís, como presidenta de la comisión de ciencia, tecnología e innovación de la Cámara de Diputados federal, logró con esa reforma establecer la obligación del Poder Legislativo de expedir una ley general en esa materia, la cual sentará las bases de coordinación entre la federación, las entidades y los municipios, así como la participación de los sectores social y privado. Esta nueva ley deberá ser expedida el próximo año.

Por último, ante lo complicado de lograr más presupuesto para ciencia, Marivel Solís logró que la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión aprobara con 430 votos a favor y ninguno en contra, reformas al artículo noveno bis de la Ley de Ciencia y Tecnología para que el presupuesto que sea destinado en esa materia no pueda ser menor al aprobado en el año fiscal anterior, en tanto no se alcance la meta del uno por ciento del producto interno bruto (PIB).

María Marivel Solís Barrera

Es ingeniera industrial con especialidad en docencia. Cuenta con dos diplomados, uno en administración en innovación tecnológica y administración de personal.
Fue coordinadora de la Red Nacional de Vinculación, de 1999 a 2008. Es integrante de la Red RECLA y vocal en la Asociación Mexicana de Educación Continua y a Distancia AC.
Cuenta con experiencia en la docencia y ha publicado artículos relacionados con modelos de vinculación, programa de empresarios universitarios, transferencia de tecnología y modelo de educación continua.

Otilio Arturo Acevedo Sandoval

Cuenta con dos doctorados, el primero en ciencias biológicas con especialidad en edafología, es decir, condiciones del suelo en su relación con las plantas, y el segundo en química.
Es miembro del SNI nivel uno y cuenta con reconocimiento del Prodep.
Desde 1998 es profesor investigador en la UAEH. Fue fundador de la licenciatura de biología y de ingeniería en geología ambiental, así como del laboratorio de suelos del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra y Materiales.
Además de otros reconocimientos, fue distinguido por la Universidad Autónoma de Querétaro al imponer su nombre a la Cátedra Especial de Química, Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable.
Actualmente es coordinador de la división de investigación, desarrollo e innovación.

La investigación científica
es un pilar indispensable en cualquier institución de educación superior no solo porque garantiza la calidad en la formación de sus estudiantes, sino porque aporta soluciones innovadoras a los problemas de la sociedad

UAEH, un ejemplo de cómo hacer mucho con poco

La investigación científica es un pilar indispensable en cualquier institución de educación superior no solo porque garantiza la calidad en la formación de sus estudiantes, sino porque aporta conocimientos, desarrollos tecnológicos y soluciones innovadoras a los problemas de la sociedad.

La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) inició su camino en la investigación en 1973 cuando creó el Instituto de Investigación Científica y Tecnológica y su primer profesor investigador fue el doctor Miguel Ángel Villavicencio Nieto, quien realizó importantes aportes a la ciencia en el tema de las plantas medicinales en la entidad.

Fue en 1995 cuando dos profesores de la institución ingresaron al Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

En solo 24 años de camino, la UAEH cuenta ahora con 755 investigadores, de los cuales 608 tienen reconocimiento al perfil deseable otorgado por el Programa para el desarrollo profesional docente (Prodep), a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP), y 350 pertenecen al SNI del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Además, la máxima casa de estudios de la entidad genera el 90 por ciento de la investigación en Hidalgo, pues cuenta con 70 cuerpos académicos y 42 grupos de investigación.

La UAEH, a partir de este año que está por concluir, cuenta con cuatro investigadores que tienen el nivel tres dentro del SNI. Ellos son, de acuerdo con la antigüedad, el doctor Mario Isidoro Ortiz Ramírez, del área académica de medicina; los doctores José Antonio Rodríguez Ávila y Julián Cruz Borbolla, ambos del área de química, y el maestro Carlo Eduardo Medina Solís, de odontología.

En el nivel dos del Sistema Nacional de Investigadores, la Autónoma de Hidalgo tiene 35 docentes; en el uno, 205, y como candidatos y candidatas, 106. Lo que significa un total de 350 investigadores e investigadoras con adscripción a la máxima casa de estudios de la entidad.

En materia de investigación científica, la universidad cierra 2019 con importantes resultados, entre otros, con un total de 12 patentes registradas ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) en solo 24 años.

Por iniciativa de la diputada federal Marivel Solís, fueron reformados artículos
de la Constitución para reconocer el derecho de las personas a gozar de los beneficios del desarrollo de la ciencia

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