La ciudad de Eindhoven, al sur de los Países Bajos, es hogar de poco más de 227 mil personas; Pachuca, capital hidalguense, cuenta con una población de 277 mil habitantes. Una es “la ciudad de las luces” por la famosa marca de focos; la otra, “la bella airosa” por sus distintivas condiciones eólicas. La diferencia en husos horarios es de siete horas y el clima característico de ambos municipios es templado. Y no, en Eindhoven no hay pastes.
Uno puede trazar rutas a lo largo de su vida, pensando que el objetivo se encontrará, en efecto, al final del camino. No obstante, las desviaciones, cambios de trayectoria e incluso de destino último no son más que partes de una infinita gama de posibilidades. Hace apenas una semana, Erick Gutiérrez anotaba un golazo de pierna zurda desde fuera del área –su especialidad– en el estadio Hidalgo. Hoy, comienza a reconocer el césped del Phillips Stadium, su nuevo hogar.

Grupo Pachuca se ha caracterizado por dar a conocer noticias importantes de manera poco convencional, pero profundamente impactante. Vale la pena recordar el anuncio del fichaje de Keisuke Honda hace un año, mismo que ocurrió en horas de vela e insomnio. O el emotivo homenaje a Christian Giménez de la semana pasada con motivo de su inminente retiro al final de la temporada. Lo del hasta hace unos días capitán de los Tuzos no podía ser distinto.

En una videollamada compartida en las redes sociales del PSV, Guti intercambia palabras con su amigo de la infancia y cómplice en el crimen, Hirving Lozano. Hacen bromas, se ríen, disfrutan de las buenas nuevas. El hecho
de que el club holandés decidiera enviar al Chucky como embajador para recibir a su compatriota nos habla del profundo respeto que este grupo deportivo siente por los mexicanos. Era Lozano, pero también eran Guardado, Moreno, Rodríguez y Salcido.

Erick Gutiérrez, quien fuese debutado por Enrique Meza en 2013 –sí, el Ojitos también debutó al Chucky–, es un futbolista formado para ser un líder: de bajo perfil, callado, intercambiando las palabras por patadas. Es difícil recordar a un canterano que, tan joven, haya portado la capitanía del club blanquiazul en toda su historia. Pero él lo hizo posible. El jugador que fue titular en su debut, levantó su primer título como capitán a los 22 años, se ganó un lugar para ir al Mundial de Rusia y, para sorpresa y alegría de todos, deja Pachuca para brillar en Eindhoven, “la ciudad de las luces”.

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