Días llenos de noticias sobre la pandemia son estos. A mañana, tarde, noche y en sueños el coronavirus, o Covid-19, llena mente, pensamientos y habla. De verdades a novedades, de especulaciones a versiones apocalípticas, no hay tregua para la reflexión ni para el sosiego. Los medios ¿hacen su agosto? ¿Cumplen con la expectativa de que emiten pura “verdad” porque se basan en los hechos? ¿Vemos, oímos y leemos lo que necesitamos para estar bien informados? Preguntas de Perogrullo, pero que no dan respuestas.

Ante esa nueva prueba, la Asociación Mexicana de Defensorías de Audiencias (AMDA) retomó y ajustó un material de sus colegas de la defensoría de Argentina para contribuir con el ejercicio periodístico de nuestros medios que hoy como siempre se ven avasallados por la vertiginosa realidad y la necesaria inmediatez de las noticias.

Sus recomendaciones resumen 10 aspectos básicos, pero no por ello no importantes y trascendentes para momentos como el que actualmente vive la sociedad mexicana: 1. Difundir información proveniente de fuentes oficiales y especializadas en la materia.

La autoridad responsable es quien revela los datos locales y quien comunica las medidas de prevención y asistencia vigentes en México. La Organización Mundial de la Salud (OMS) es el organismo que conjunta y actualiza la información oficial de cada país. Resulta necesario comunicar a las audiencias y lectores, en todos los casos, los datos técnicos y profesionales de las voces convocadas para el análisis de la pandemia, tal como lo indica la Ley General de Salud. Se sugiere difundir los informes actualizados de la situación tomando como fuente a la Secretaría de la Salud.

2. Brindar información oficialmente relevante.

Considerar la información como servicio público y priorizar la vinculada a síntomas específicos del virus; mecanismos de transmisión; grupos etarios de riesgo; líneas telefónicas y/o sitios virtuales de atención y centros de asistencia para quienes presenten síntomas; medidas de prevención e higiene en el ámbito individual, familiar, social y laboral establecidas por los organismos competentes, así como protocolos y normativas vigentes sobre cuarentena y/o aislamiento social.

3. El rol social de quien comunica: promover información rigurosa y evitar la difusión de rumores o generar el pánico.

Se sugiere brindar información concreta, precisa y verificada que pueda orientar a la población. También es aconsejable promover mensajes que combinen la rigurosidad explicativa con vocabulario sencillo para garantizar el acceso y la comprensión de las audiencias y de las y los lectores no especializados en el tema.

Evitar que se fuercen las coberturas cuando no haya nuevos datos constatados para comunicar. Se trata de privilegiar la información socialmente relevante y no solo “llenar” espacios.

4. Priorizar el respeto a los derechos de las personas: contextualizar los relatos de las víctimas.

En la difusión de casos representativos priorizar el trato respetuoso. Evitar centrarse en las historias dramatizadas. En todos los casos, respetar los derechos humanos. En particular, no afectar la dignidad, el derecho a la imagen, así como la intimidad de las personas afectadas o involucradas en las coberturas.

5. Difundir las acciones positivas en términos de prevención.

Es muy importante dar relevancia en la agenda informativa a las acciones sociales de prevención, así como las de solidaridad que realicen distintas personas y colectivos sociales. Es clave que la comunicación mediática promueva el refuerzo de las tareas de prevención y asistencia en curso y que posibilite a la población convertirse en sujeto activo en la toma de decisiones y en la ejecución de acciones responsables para mitigar los riesgos de la pandemia.

6. Evitar enfoques que promuevan la estigmatización y/o discriminación sobre determinados colectivos sociales.

El motivo de su nacionalidad, origen social, pertenencia a un grupo etario de riesgo, entre otros factores posibles, no deben ser tomados como perspectivas para abordar una noticia.

Es importante prescindir de las asociaciones que sugieren estos aspectos como causales o indisociables de la enfermedad, al igual que no estigmatizar a las personas afectadas por el Covid-19.

7. Utilizar la palabra transmisión en lugar de contagio.

Es más precisa en el marco de esta pandemia y, a su vez, el contagio supone que hay una víctima y un victimario.

8. Construir coberturas informativas accesibles para todas las audiencias y las y los lectores.

Es imprescindible que los medios informen sobre la pandemia a partir de la incorporación de herramientas audiovisuales de accesibilidad, tales como subtitulado oculto (closet caption), lengua de señas y audiodescripción para procurar la eliminación de barreras comunicaciones y así garantizar el acceso a la información socialmente relevante a las personas con discapacidad, personas adultas mayores y a toda aquella audiencia que pueda tener dificultades para acceder a los contenidos (artículo 258 de la Lftyr).

9. Resaltar los hechos y no los rumores.

Considerar que, en el marco de la emergencia sanitaria ante una pandemia, la población requiere información vital para la toma de decisiones para mitigar los efectos de la amenaza. Recordar que es tiempo para los hechos, no para los rumores o especulaciones y es el tiempo para la solidaridad y no para el estigma como señala la “capacitación en cobertura periodística. Coronavirus Covid-19” de la Organización Panamericana de la Salud.

10. Comunicar para contribuir al sostenimiento de la confianza.

Tener presente que una comunicación de riesgo puede contribuir a mantener la confianza, realizando anuncios tempranos y precisos con transparencia de las fuentes de información y su debida verificación.

Sin duda, esos temas parecen básicos pero hablan y reflejan parte de lo que han olvidado, ¿u obviado?, los medios y los periodistas en la urgencia de informar en el momento, con contundencia y atractivo. Las recomendaciones de AMDA son una tarea para los medios, obligado manual de bolsillo (más bien de pantalla de teléfono hoy) que deben consultar y retomar los periodistas y que lectores y audiencias agradeceremos cumplan.

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Josefina Hernández Téllez
Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.