La línea entre la verdad y la mentira es muy frágil, solo la ética y la integridad deontológica nos puede conducir a una verdad objetiva, no es fácil pero si imprescindible; sin embargo, decirle a los mexicanos que todo está bien, que vamos avanzando, que todo lo que dice y hace el gobierno “es bueno y lo bueno cuenta”, y si los mexicanos no lo aceptan así, es porque no saben hacer cuentas. Eso es lo peor de un gobierno.
La historia de la humanidad es la historia de las rebeliones contra los tiranos, en México a los tecnócratas solo les basto adueñarse del partido oficial (PRI) para dar legalidad (mas no legitimidad) a gobiernos depredadores de nuestros recursos naturales y empobrecedores de más del 99 por ciento de los mexicanos, puesto que solo el uno por ciento de la población concentra el 25 por ciento de la riqueza del país.
La población con un ingreso laboral inferior al costo de la canasta básica aumentó del 34 por ciento, en 2005, al 41, en 2017, agréguele usted que la informalidad laboral, en algunos estados como en Oaxaca llega al 82 por ciento, y en Hidalgo es del 72. La falacia del “sexenio del empleo” somos un país de pocos ricos y muchos pobres, sin ruta al bienestar social.
La forma en que el régimen de Peña Nieto ha venido aplicando la comunicación social hacia los mexicanos, denota una desconexión con la realidad, los discursos y la propaganda oficial no son más que un flujo fantasmal de información falsa, que ha llevado a los mexicanos a confundir lo que es peligroso y lo que no lo es, sanciona G Orwell en su Rebelión en la granja. Toda dictadura necesita de medios que digan a la gente como deben pensar; manipulando su percepción.
La contienda electoral para el cambio del poder ejecutivo y legislativo ya inició formalmente, aunque la batalla ya se venía dando precisamente en el campo de la información y la desinformación, el perímetro de actuación de los contendientes se ha ampliado a las redes sociales, donde una noticia falsa llega más rápido que una verdadera.
Pero ¿qué es información falsa o trucada? Según la Red de Periodismo Ético “es toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables”.
Noam Chomsky, investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), elaboró 10 estrategias de manipulación a través de los medios: La distracción, que consiste en desviar la atención del público de los verdaderos problemas, como el caso del nuevo aeropuerto, donde ni la Auditoría Superior de la Federación sabe dónde quedaron más de mil millones de pesos.
La segunda estrategia se refiere a la creación de problemas y después ofrecer soluciones; la estrategia de la gradualidad, para que se acepte una medida inaceptable, ¿recuerda el gasolinazo?; la estrategia de diferir, para lograr la aceptación de una decisión impopular, la otra es presentar la información como dolorosa pero necesaria, como los recortes presupuestales.
La quinta estrategia es la de dirigirse al público como criaturas de poca edad para lograr reacciones desprovistas de un sentido crítico, es el discurso paternalista imponiendo una razón inexistente; la sexta utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión, lo que permite implantar en el subconsciente deseos, ideas, y temores, “si se cancela la construcción del nuevo aeropuerto los mexicanos tendrán que pagar más de 120 mil millones de pesos por incumplimiento de contratos”.
La séptima estrategia es la de mantener a la sociedad en la ignorancia y la mediocridad, por lo que la educación a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre, la reforma educativa de Peña Nieto tiene ese objetivo; la otra estrategia consiste en estimular al público a ser complaciente con la mediocridad, es llevar a cabo un proceso de degradación de los valores sociales, como cohesión social racional.
El reforzar la autoculpabilidad, es la estrategia que tiene como propósito hacer creer al individuo que solo él es el culpable de su desgracia, y no a la carencia de políticas públicas con sentido social.
Finalmente, está la estrategia de manipulación social, difundiendo a la población que el gobierno es el que los defiende de las inclemencias, pero no ha podido, o no ha querido, controlar la delincuencia y la violencia que ya están fuera de control.
Tenemos un régimen rebasado por la delincuencia y el alto crimen, con una corrupción que brota por todos los poros del gobierno, mintiendo a los mexicanos, y sin visión para lograr una economía del conocimiento con sentido social. Mayor pobreza y violencia, ¿es lo que nos espera?

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