El Foro Estatal de Consulta por un Acuerdo Nacional sobre la Educación fue realizado ayer en Hidalgo, donde miles de personas nos congregamos en las instalaciones del polideportivo en la Ciudad del Conocimiento de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Antes de ingresar al recinto, los ánimos y las motivaciones eran diversas, según las conversiones escuchadas en las filas, algunos enfrascados en las dificultades para llegar a tiempo, otros seguían puliendo ideas y propuestas para las mesas de trabajo, en menor número estaban las y los indiferentes. La diversidad de ánimos me animó a reflexionar sobre la conciencia de nuestra responsabilidad en la toma de decisiones para el bien público.

La consulta a la ciudadanía es una práctica de todo sistema democrático como es y gusta ser nombrado nuestro sistema, especialmente en época de elecciones de representación popular.

Me parece que hasta ahora nos estamos inaugurando en la práctica de la consulta ciudadana, pues aunque algunos señalan que llevamos varias décadas como país democrático, eso solo había quedado circunscrito a las elecciones. Quizá me falle la memoria, y la búsqueda de la historia escrita no me permite tener documentado cuándo nos consultaron para liquidar las empresas paraestatales, quién nos preguntó sobre las modificaciones a la Constitución mexicana en lo que respecta a los bienes nacionales y las energías. Desde la historia que tenemos como Estado mexicano solo un grupo de “ilustrados” tomaban decisiones que impactaban al resto de los que habitamos estas tierras, eso estaba bien cuando se tenía presente el bien común, pero en algún momento de nuestra vida como país el concepto de bien común se perdió de la conciencia y de las acciones de la clase gobernante, esa erosión se facilitó porque nosotros no exigimos ser consultados.

Ahora en la construcción de la ciudadanía participativa debemos familiarizarnos con las consultas para la toma de decisiones que nos afectan, eso nos obliga a romper con la indiferencia, la falta de información y la selección de las fuentes que nos documentan sobre los asuntos públicos. La consulta no es populismo, es involucramiento de nuestra condición de ciudadanos. Desde hace décadas el deterioro de nuestro poder adquisitivo, la búsqueda de empleo, la violencia en todos sus sentidos nos han hecho retractarnos y ensimismarnos en nuestro mundo y circunstancias, ahora la consecuencia de nuestro voto en las pasadas elecciones nos convocan a ser ciudadanos participativos, porque nuestra pasividad e indiferencia permiten que nos sigan tratando como ciudadanas y ciudadanos de tercera, cuya vida, salario, condiciones habitacionales y otros malestares no son importantes o urgentes.

No existen foros perfectos, porque la perfección es una aspiración de la condición humana, lo que yo atestigüe fueron esfuerzos mayúsculos de instituciones cuyo personal se esmeró para que las miles de personas congregadas y los cientos de propuestas escritas llegaran a donde fueron convocadas en las mejores condiciones posibles, fue enriquecedor escuchar a personas que desde su trabajo y condición expresaran sus preocupaciones y propuestas, muchas coincidencias, posturas encontradas, pero todas desde su diferencia tuvieron claro que la educación pública es un bien común cuya calidad, pertinencia y accesibilidad nos involucra a todos quienes somos y deseamos asumirnos como ciudadanas y ciudadanos de este país llamado México.

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