Pareciera que fue ayer, aquel enero de 1994, cuando el peso mexicano se devaluó al 100 por ciento. Una virulenta crisis económica con repercusiones mundiales que derivó en despidos masivos de trabajadores y la irreparable pérdida del patrimonio de incontable número de familias. En la actualidad, la economía mexicana enfrenta nuevos desafíos, resultado esta vez del contagio de una crisis financiera que tuvo su origen en Estados Unidos por allá de 2008 y en otras economías avanzadas. Pero si nos remontamos más atrás, la económica mexicana tuvo severas caídas de las cuales ha sido difícil recuperarse, si es que en algún momento nos hemos levantado. Más bien hablamos de un México atrapado en el tiempo. Basta rememorar que en los años previos y posteriores a la crisis de 1976 el empleo, el valor de la moneda, la migración del campo a las ciudades y a los Estados Unidos, el monto del salario y el costo de la canasta básica presentaron variaciones en perjuicio de la clase trabajadora. Hoy, el panorama no es distinto. Estamos en la antesala de un nuevo año, un 2017 que anticipa serias preocupaciones en materia económica que, como bola de nieve, derivan en otras crisis: la social, de seguridad y alimentaria. Ayer el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo Pachuca Juan Bravo Aguilera anticipó un alza generalizada de 10 por ciento en los precios de todos los productos, ante los incrementos al costo de la gasolina a partir del primero de enero. El líder empresarial cuestionó el hecho de que el gobierno federal no se “apriete el cinturón” y por el contrario continúe ese tipo de medidas que afectan a la población. En ese contexto, urgió a la federación un plan de acción para hacer frente al desolador panorama. En cascada, otro leñazo directo al bolsillo: la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción estimó que en 2017 se registrará un aumento de 12 por ciento en el costo de las obras, provocado por los incrementos a los precios de la gasolina, el cemento y el acero. Ambas notas, que presenta este día la reportera Laura Trejo, vislumbran un latigazo a toda la estructura económica. Desde el grande e importante constructor hasta los trabajadores que reciben un mísero salario por cada jornada. En resumen, como muchos analistas han coincidido, el anuncio de la recalcitrante Secretaría de Hacienda y Crédito Público deja al agonizante país en la antesala de una inflación histórica que preocupa sobremanera, a menos que usted forme parte de la glamurosa esfera política nacional. De filón. La importantísima reforma a la ley de transparencia nació mutilada. A pesar que incrementó el número de sujetos obligados, el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública Gubernamental y Protección de Datos Personales del Estado tendrá en 2017 un recorte de 26 mil 357 pesos. Vaya manera de jugar con lo diáfano.

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