Nuestro país vive un momento crítico en su sistema de justicia. Estamos experimentando los primeros pasos del Nuevo Sistema de Justicia Penal, con lo que implica pisar terrenos inexplorados, pero al mismo tiempo convivimos con el viejo sistema junto con todos sus defectos. En ese contexto, ayer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presentó la primera Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (Enpol), cuyo objetivo es “generar información estadística sobre la experiencia del procedimiento penal e internamiento de la población privada de la libertad de 18 años y más”. En español llano se entiende que el objetivo de este estudio es saber a qué tantos actos de corrupción se enfrentan quienes tienen la desgracia de ser privados de su libertad, cualquiera que sea el motivo. En Hidalgo, la tasa de personas que sufrieron corrupción es cercana a 40 por ciento (38.2), lo que nos da una idea de qué tan viciado y turbio está todo alrededor del sistema de procuración de justicia. El estudio precisa que los actos de corrupción ocurren principalmente en el primer momento del proceso: 285 de cada mil casos ocurrieron durante el arresto. La cadena sigue de la siguiente manera: 167 casos de corrupción sucedieron en los ministerios públicos; 93, en el proceso judicial; y 58 en el centro penitenciario. Esto tan solo es una parte del problema. Otro es la cantidad de personas que están en prisión cuando aún no han sido sentenciadas. En México, según la Enpol, unas 62 mil 500 personas se encuentran en prisión sin haber recibido sentencia. Esta cifra corresponde a 29.6 por ciento de los 211 mil internos que había en octubre pasado en las cárceles federales, estatales y municipales del país, de acuerdo con el Inegi. Cuando uno lee esta cifra, cae en la cuenta de qué tan necesario es el Nuevo Sistema de Justicia Penal. ¿Qué ganaba la justicia mexicana con tener a casi 30 por ciento de sus reclusos en medio de un proceso judicial inacabado? ¿Cuántos de ellos, inocentes, sufrieron no solo actos de corrupción, sino delitos a manos de otros internos que sí son culpables? Así de compleja es la crisis de nuestro sistema de justicia. De filón. Este mes será clave para el recién aprobado Sistema Estatal Anticorrupción. Serán estos días cuando se lleve a cabo el proceso para saber quién será el próximo fiscal anticorrupción. Según la convocatoria, los aspirantes podrán registrarse a partir de mañana y hasta el 31 de agosto ¿Usted ya tiene su propuesta? Es un proceso que requiere, sin duda, una participación decidida e interesada de la sociedad civil.

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