Laura Weber

Violencia es tener un comportamiento que causa daño físico o moral a alguien o algo más. Estudios demuestran que hay una correlación directa entre la violencia de género y el maltrato animal. El feminicidio es un fenómeno latente en nuestro país.

Frank Ascione del departamento de Psicología de la Universidad de Utah en su artículo “El abuso de los animales y la violencia doméstica” evidenció que el “ochenta y seis por ciento de las mujeres hospedadas en un albergue para mujeres maltratadas informaron tener mascotas, el 80 por ciento de sus animales de compañía había sufrido maltrato por parte de sus parejas”. Según la ONU, en México son asesinadas cada día entre nueve y diez mujeres. De 2015 a la fecha, suman 3 mil 578 feminicidios a nivel nacional.

Si según estos estudios, la violencia de género está relacionada con el maltrato animal –aparte de que hay otras muchas causas de maltrato animal– al día mueren muchos animales por causa de la violencia, y esos son los sufrimientos silenciosos de los que poco se habla y que muchos deciden ignorar.

La crueldad se aprende

Un niño que ve cómo sus padres o cuidadores maltratan, tiene muchas posibilidades de convertirse en potencial maltratador. El maltrato animal se produce cuando se provoca daño o sufrimiento a los animales para fines distintos de la supervivencia o autodefensa.

El maltrato hacia los animales se divide en dos categorías: activo y pasivo. El maltrato pasivo se origina por la negligencia (falta de acción): abandono, inanición, deshidratación, infestación por parásitos, condiciones habitables inadecuadas, mantener al animal soportando temperaturas extremas, y la falta de cuidado veterinario. El maltrato activo es intencional y suele ser un indicador de problemas psicológicos graves de quien lo propicia y está interrelacionado con la agresión y la violencia a humanos.

“El maltrato de animales realizado por menores es uno de los indicadores más tempranos de trastornos de conducta violenta”. Los niños sienten una empatía natural hacia los animales y hacia su sufrimiento. Tener bajos niveles de empatía y estar expuesto de forma continua a la violencia pueden favorecer el desarrollo de conductas agresivas y reducir el sentimiento empático.

Normalizar el maltrato animal

La normalización del maltrato animal tiene su origen en la falsa creencia de que los animales no sienten dolor, frío, hambre, sueño, etcétera, incluso depresión como nosotros; también de creer que los animales son útiles para los fines humanos únicamente.

Las creencias se heredan, la educación familiar ayuda a identificar creencias incorrectas y cambiarlas para romper con patrones erróneos de pensamiento y conducta. Los animales son seres vivos que tienen una función importante en el planeta, así como tú y yo, todos los seres vivos estamos sujetos a necesidades físicas, al dolor y a la sensación de satisfacción de nuestras necesidades.

Educarnos, educar a nuestros hijos y a la sociedad sobre este tema es evolucionar como sociedad, es ayudarnos a nosotros mismos porque todo regresa a nosotros siempre en el ciclo de la vida.

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