La repartición de culpas y las justificaciones siguen escuchándose tras el llamado tsunami morenista que sacudió al país el pasado domingo primero de julio. En Hidalgo, algunos líderes de partidos que no fueron favorecidos por el voto popular afirmaron que el hecho de que hayan perdido casi todo en las pasadas elecciones se debió a un fenómeno nacional impulsado por el hartazgo hacia la impunidad y la corrupción. Como si “lo nacional” hubiera sido una especie de ente que explotó desde el centro y arrasó a los antes poderosos PRI, PAN y PRD. Así lo interpretaron, por ejemplo, el líder estatal del PRI Leoncio Pineda Godos y el diputado local del Panal Eliseo Molina Hernández, quienes atribuyeron la derrota a un “fenómeno nacional”. Se trata de una salida fácil, que además les permite lavarse las manos respecto de su responsabilidad con la debacle. Si se perdió, la culpa fue del centro, no de la periferia, se lee en su respuesta. Lo que sí es inobjetable es que el triunfo aplastante de Morena en las pasadas elecciones no dejó territorio alguno sin reverberación. En Hidalgo, el golpe fue letal y las implicaciones de que Morena dominará el próximo Congreso local pronto las conoceremos. Mientras, mal hacen quienes le echan la culpa al centro, como si “lo nacional” no fuera la suma de todo. De filón. El actual Congreso de Hidalgo aprobó una reforma que ayudará a enfrentar la violencia e impunidad que sufrimos los mexicanos diariamente. Los diputados locales avalaron que cualquier persona pueda grabar o videograbar a policías de las diferentes corporaciones mientras desarrollan sus funciones, con el fin de que se protejan los derechos humanos.

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