Hace unos días murió el físico Stephen Hawking y el mundo de la ciencia se conmocionó. Se habló de su talento, de su enfermedad neuronal degenerativa y sobre todo de sus aportaciones científicas: la teoría del todo. Pocos destacaron o señalaron el papel de su esposa Jane Hawking, quien estuvo a su lado por 25 años y para ella la celebridad se resume en la publicación de un libro, Hacia el infinito (Lumen), sobre la vida al lado de este “genio”.
Las historias recurrentes sobre mujeres inteligentes que vivieron (¿o padecieron?) la vida al lado de hombres célebres son muchas más de las que quisiéramos. De los políticos a los artistas, a los científicos, a los deportistas, se suman testimonios de su egoísmo, su poder, su violencia y egocentrismo.
¿Hay que reescribir desde ellas y sus reflexiones? Sin duda.
Una entrevista a Jane Hawking realizada por Agustín Catalán en 2015 (https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20150124/jane-hawking-stephen-fue-cruel-conmigo-pero-ya-no-siento-rencor-3879879) revela tantas cosas. Del patriarcalismo por sobre la lucidez mental: “Los últimos años con Stephen fueron muy difíciles. Él se había convertido en una estrella, todo el mundo le adoraba, sobre todo las enfermeras, que lo convirtieron en un dios, pero los niños y yo quedamos arrinconados como si no tuviéramos derecho a vivir con una persona con su inteligencia y brillantez”.
Del machismo que impera aún en mentes privilegiadas: “Stephen me dejó en febrero de 1990 para irse con una de las enfermeras que lo trataban. En ese momento estaba totalmente agotada, rendida, y también dolida y amargada, porque me había tratado mal, había sido muy cruel conmigo. Sentí un rencor muy profundo y necesité varios años para superarlo. Hoy ya no tengo ese sentimiento hacia él”.
De la violencia ejercida más allá del talento y su dominio de saberes científicos: “Durante mucho tiempo se opuso a que alguien me echara una mano en casa. Para él, lo único importante era la física, el resto no existía. Realmente, el día de mi boda nos casamos cuatro: Stephen, yo, su enfermedad y la diosa física. Estas dos últimas presencias condicionaron nuestro matrimonio. Cuando llegaba el fin de semana, Stephen se sentaba como la estatua de Rodin y se quedaba inmóvil. Yo debía vigilar que los niños no hicieran ruido para no molestarle. Después de varios días sin decir nada, de pronto sonreía, abría la boca y soltaba: ‘Acabo de hacer un gran descubrimiento para la física’. Así ha sido mi vida durante años”.
Jane Hawking finalmente catalizó la amarga experiencia de vida con el científico escribiendo un libro que dio argumento a un filme: La teoría del todo, nominada en su momento a cinco Oscar, y donde se testimonia su vida a la sombra de este hombre.
¿El objetivo?, ¿dinero?, ¿venganza?, ¿rencor?, o ¿revancha?
Las razones que ella dio tienen relación directa con esa “cultura” de las mujeres, que nos arropa y nos maldice, pero que a ella y a muchas otras anónimas da fuerza para seguir en el día a día y se constituye en el poder de las mujeres: “Ser feliz y hacer feliz a los que estaban conmigo. Sentir amor y darlo, no solo entre dos personas, sino con todo el mundo. Esa ha sido mi teoría del todo”.
Respuesta que abre paréntesis al cuestionamiento y crítica del feminismo de que las mujeres son para los otros y en eso se funda su sometimiento y explotación.
Quizá, solo quizá, tendríamos que replantear esta crítica y redimensionar esta forma de ser porque nos haría mejores personas, mejores humanos y crearíamos un mundo mejor. Imponer esta visión y acción como forma de vida personal, social, política y económica, porque los valores patriarcales están devastando no solo la convivencia humana sino el mundo físico de este planeta, de nuestro único y sin igual hogar.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.