En vísperas de la cumbre en Florida de los mandatarios de China y EU (las dos principales geoeconomías globales) el deslactosado Trump colocó un tuit letal: “La reunión de la próxima semana con China será muy difícil, en la que no podemos tener más déficits comerciales masivos y pérdida de empleos. Las empresas de EU deben estar preparadas a mirar otras alternativas”.
No es tan sencillo aplicar tales amenazas que pueden tener efectos contraproducentes ya que China no es un hueso fácil de roer. Trump ha sido intoxicado por el connotado sinofobo Peter Navarro, que encabeza el Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca, quien ha proclamado en sus libros The Coming China Wars y Death by China: confrontar al dragón; un llamado a la acción global, que “para ayudar a defender EU y proteger a sus familias” no hay que comprar Made in China.
Trump arremetió con una orden ejecutiva donde ordena a sus funcionarios encontrar una solución a los déficits comerciales de EU con China (40 por ciento) y otras importantes economías.
Resulta que desde 1975, EU padece déficit comercial global que se ha exacerbado ahora con más de 100 países, lo cual encubre su hegemonía en sus “servicios” donde destaca su “globalización financierista” en Wall Street cuando ha perdido la batalla de la “globalización economicista” frente a China e India.
¿Cómo podrá conciliar el deslactosado Trump sus arrebatos retóricos contra China, que no pocas veces delatan el bluff del jugador de póker que fue en su quebrado casino de Atlantic City, con las transacciones inmobiliarias planeadas por 4 mil millones de dólares con su polémico yerno Jared Kushner y la firma inmobiliaria china Anbang, propietaria del Waldorf Astoria?
La transacción de JK con Anbang le descolgó más de 400 millones de dólares en su edificio de Manhattan, mientras en China han causado furor las “marcas” boicoteadas en EU de la polémica Ivanka Trump.
Los primeros en haber detectado el bluff del jugador de póker Trump fueron los chinos al haber obligado a refrendar la política de “una sola China” cuando el jugador de póker estadunidense pensaba utilizar a Taiwán como pieza de recambio.
Trump se apresta a recibir al mandarín Xi en su feudo de mar a lago el 6 de abril, mientras el portavoz del Kremlin Dmitry Peskov sentenció que las relaciones de EU con Rusia “quizá sean peores que una guerra fría”.
Los multimedia de China dan mucho vuelo al primer encuentro del mandarín Xi con Trump, quienes ya hablaron dos veces por teléfono. La reciente visita de Rex Tillerson a China, el poderoso secretario de Estado y exmandamás de ExxonMobil, diluyó el embriagante vino bélico de Trump, a grado tal que los multimedia chinos la tildaron de exitosa. Los multimedia de la Unión Europea (sin Gran Bretaña) no opinan todavía sobre la cumbre decisiva de ambos mandatarios quienes marcarán la cartografía de su relación.
En paralelo al portavoz de la Casa Blanca Sean Spicer, el vicecanciller chino Zheng Zeguang (ZZ) comentó que se abordarán los lazos bilaterales, donde resalta la discordia del déficit comercial estadunidense y los asuntos regionales e internacionales.
Las estadísticas de EU son muy tramposas ya que solo exponen el déficit comercial en bienes, pero sin servicios, los cuales lo diluirían sustancialmente.
ZZ asentó en forma correcta que China ostenta un superávit en el comercio de bienes (cuyo 40 por ciento proviene de las transnacionales de EU que operan en China), pero exhiben “un déficit en el comercio de los servicios con EU”.
Y tan son tramposas las estadísticas de EU cuando existe una descomunal brecha de 250 mil millones de dólares entre su déficit en “bienes” por 750 mil millones de dólares que sería menor por 502 mil millones cuando se incluyen los “servicios” con los que predomina EU a escala global debido a su tecnología de punta.
En el juego triangular geoestratégico de las tres superpotencias EU, Rusia y China, se esperaba primero la cumbre entre Trump y Vladimir Putin, que ha sido torpedeada por el ambiente de macartismo orwelliano rusófobo que impera en el Deep State, mientras Trump se refocilaba en fustigar a China.
Ha sucedido todo lo contrario cuando tanto el secretario de Estado Rex Tillerson como el secretario del Pentágono James Mad Dog Mattis, no se diga la embajadora estadunidense en la ONU Nikky Haley, han vertido severas declaraciones contra Rusia, mientras el acróbata Trump acabó por acercarse primero a China en forma intempestiva. Hasta Liu Chen, de la agencia Xinhua, pregunta si la reunión Xi-Trump no ha llegado demasiado rápido en los primeros 100 días de la nueva administración.
Es una perogrullada aseverar que el comercio próspera en un ambiente de paz mientras es destruido por la guerra. Así las cosas, Yang Sheng y Liu Xin citan al portavoz del ministerio de Defensa Nacional de China, Wu Qian, quien en forma impactante comentó que “los lazos militares de China y EU se estabilizaron este año.
Peng Guangqian (PG), estratega militar de la Academia de Ciencia Militar del Ejército de Liberación del Pueblo, señaló que “antes de que Trump fuera entronizado, los lazos militares de China y EU habían tenido fricciones en el mar del sur de China, la península coreana y Taiwán (nótese el orden)”.
PG afirma que “algunos militares y en el Congreso de EU siempre tratan de torpedear los lazos de EU y China al desear potenciar la cooperación militar con Taiwán, lo cual es ofensivo y provoca a China”. Pero “desde que el presidente Donald Trump prometió que EU siempre respetará la política de una sola China y el secretario de Estado Rex Tillerson asentó que ambos lados tendrán respeto mutuo, esperamos que EU pueda cumplir su palabra y llevarla al campo de la acción ya que, de otra manera, los lazos militares entre los dos países volverán a dañarse de nuevo”.
En forma relevante el estratega militar chino sentenció que “cuando los lazos de EU y China están en problemas, los lazos militares serían los primeros en ser dañados”, cuando “China nunca ha tratado de desafiar los intereses de EU”.
Los comentaristas del portal chino Global Times Yang Sheng y Liu Xin colocan en relieve “algunas de las dinámicas que pueden afectar los lazos militares”, como la próxima elección en mayo en Sudcorea que puede afectar el despliegue de EU del sistema misilístico de defensa (cuyo desmantelamiento, a mi juicio, pudiera calmar las tensiones con Norcorea).
En cuanto a la planeación de Japón de enviar barcos militares al mar del sur de China con efectos desestabilizadores, los analistas chinos consideran que “Japón podría reconsiderar su plan” en caso de un acuerdo entre Xi y Trump para “mantener la estabilidad regional”.
Queda claro que el contencioso militar de EU y China, más allá del vulgar déficit comercial, marca (rá) el barómetro de la relación bilateral.

@AlfredoJalifeR_
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