La cúpula empresarial y el minisalario

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editorial

Es paradójico y sintomático que en México la cúpula empresarial sea la que esté pidiendo un aumento significativo al salario mínimo. El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Gustavo de Hoyos manifestó, a través del análisis que lleva a cabo de manera semanal el organismo empresarial, que para que el salario mínimo alcance la línea de bienestar es necesario que llegue a 98.15 pesos diarios. Ese criterio lo comparte la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que ayer, en el marco del Día del Trabajo, recomendó que se haga el ajuste al minisalario de modo que permita “garantizar las necesidades mínimas de los trabajadores” y, en consecuencia, “posibilite el goce y ejercicio de sus derechos humanos”. Tal exigencia obliga a reflexionar sobre la crisis que vivimos en México, no solo en el aspecto laboral, sino social y, sobre todo, de seguridad pública. Un país que sigue con un salario mínimo depreciado, con una concentración de la riqueza en un puñado de familias, no puede tener paz social. No puede haber amplias capas de la sociedad viviendo con menos de 100 pesos al día. Es tan grave la crisis que la propia Coparmex se pronunció ayer por la revisión del salario mínimo y para ello convocó a los sectores, entre ellos el de los propios obreros, a sentarse y hacer un plan para llevar el salario a por lo menos 98.15 pesos diarios. Ojalá y el de ayer no sea un primero de mayo como otros, en los que los trabajadores salen a las calles, protestan y un día después todo sigue exactamente igual. De filón. Una tradición que permite a cientos de habitantes obtener un ingreso por encima del mínimo es la preparación de tortas en Villa de Tezontepec, al sur de la ciudad capital estatal. Ayer, tan solo más de 6 mil tortas fueron repartidas en la feria anual del Día del Tortero en su edición 22.

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