El medio dancístico se hizo visible de inmediato ante esta situación pandémica, la danza en la era digital tomó la batuta para mostrarnos que no hay límites y que las condiciones cambiantes del mundo (o la nueva normalidad) son pretextos para multiplicar las posibilidades educativas, creativas y la materialización de las obras. El hogar, ese espacio de descanso, de encuentro familiar y de vida cotidiana (que pasaba desapercibida), se convirtió en la escena y el salón de danza, con todo esto se evidenciaron un sin fin de situaciones que afectan y afectarán el desarrollo dancístico.

Por un lado, la danza de improvisación ha sido una válvula de escape ante la imperiosa necesidad de sacudir el cuerpo y negarnos a estar confinados e “inmovilizados”, por otro lado la necesidad del entrenamiento corporal ha resultado en una gran oferta de clases en línea, que si bien no sustituyen el trabajo presencial y en niveles formativos deben tomarse con cautela (pues no debemos ignorar que pueden incrementan el riesgo de lesiones a corto y mediano plazo, como resultado de una práctica inadecuada). Todo ello ha permitido el acercamiento a diversas personalidades de la danza y compañías nacionales e internacionales, lo cual ha sido una experiencia enriquecedora.

Con todo ello me surgen varias preguntas, si tendremos que migrar la enseñanza de la danza en parte al mundo digital; ¿qué implicaciones tendrá en la generación de contenidos?, ¿Cómo lograr que la “barrera” de lo digital permita una formación de calidad?, seguramente en algún momento el trabajo tendrá que ser b-learning y en este sentido ¿cómo lograr el balance entre lo presencial y lo digital?, ¿cómo abordar lo presencial sin ponernos en riesgo?

Por otro lado, no podemos olvidar las implicaciones económicas para los que no están cobijados por un “sueldo fijo” o incluso para los que tuvieron que cerrar las puertas de sus estudios y escuelas independientes, pues es bien sabido que incluso antes de la pandemia el medio dancístico ha estado funcionando en parte en una “suerte” de supervivencia. Toda esta realidad también ha sido el motor para generar propuestas que permitan seguir incidiendo propositivamente, entre ellas la demanda de reactivación económica por parte del gremio dancístico a través del Consejo Nacional de Danza, México (https://www.facebook.com/plannacionaldanza/about/?ref=page_internal).

También están las plataformas independientes como Scouting dance (http://scoutingdance.com) que a través de un evento anual ofrece oportunidades para estudiar danza en el extranjero y que como respuesta ante la pandemia mundial que limita la movilidad internacional, en propias palabras de su directora Mónica Montaño: “Todas las oportunidades de entrenamiento dancístico que nosotros ofrecimos a los alumnos, ahora están en plataformas online”.

En este sentido y ante este nuevo panorama las propuestas emergen de las propias necesidades de la disciplina dancística y de la comunidad que la conforma. También en el terreno creativo están circulando en redes muchas propuestas que nos invitan a disfrutar de la danza, la imagen y el movimiento, desde la comodidad del hogar. A continuación comparto una lista de recomendaciones dancísticas, para entrenar, ver, escuchar o reflexionar (también como invitación para los lectores interesados en indagar en este mar de propuestas desde el mundo digital): Videodanzas del Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac): https://www.facebook.com/ceprodac.inba; Festival de Videodanza en Buenos Aires: https://www.youtube.com/c/FestivalVideoDanzaBABuenosAires/videos; Videodanzas de alumnos de la licenciatura en danza del Instituto de Artes: https://youtu.be/DKJlHZ5fMNk; Podcast en spotify “Dance & reactions” de Arturo García en entrevista con Erandi Fajardo: https://open.spotify.com/episode/7n729qUGyXWaVe5HzrFzaY?si=LBFwWw2bRDGavb5Ra-9Xyw; Videodanza “Réveillons-nous” del director Solal Moisan https://www.youtube.com/watch?v=1Mw5ADaHyFo&list=RD1Mw5ADaHyFo&index=1.

Si bien no tenemos la certeza de cuándo “terminará” esta situación (sin representar un riesgo para todos), tenemos la certeza de que el mundo digital nos ha ofrecido la posibilidad de intercambiar como docentes, estudiantes, creadores, bailarines y espectadores sin que nos representemos un riesgo.

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