Iniciado este 2017, la Defensoría del Público argentino está en riesgo. Cynthia Ottaviano cumplió su gestión en noviembre de 2016. Ella fue la titular de esta figura creada por primera vez en ese país en 2012. Sin embargo, pasados los primeros meses de este año este órgano está acéfalo, dejando de lado la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, pese a que ha sido propuesta para ser reelegida por ocho de 16 miembros de la Comisión Bicameral del Congreso argentino. ¿La razón? No han dado explicación alguna.
¿Qué importancia tiene esto? ¿Es grave?
Por supuesto, si consideramos que antes de que se instale en el imaginario social la posibilidad de tener y hacer valer la voz y voto de lectores y audiencias en contenidos mediáticos, a través de instancias formales y públicas como las defensorías, que se encargan de alfabetizar al público en general y de posicionar garantías legales, formales y reales en torno a este derecho, esta figura se minimiza, se relega en tanto no se continúa con su fortalecimiento y respeto de existencia.
En México, recordemos que con los lineamientos del Instituto Federal de Telecomunicaciones de alguna forma también se reculó en la ganancia de las audiencias al establecer una figura general de defensoría de medios para atender a los diversos públicos, con lo que se exime de alguna forma a los concesionarios y empresarios a no atender y establecer su propia defensoría, a relegar la autorregulación. Asimismo, recordemos que dentro de las inconsistencias está la ambigüedad respecto a las causas y forma de separación de las o los defensores de su encargo. La discrecionalidad amenaza. Es el mal nacional reflejado en este caso en especial pero relevante por su papel para hacer real esa soñada democracia, cada vez más lejana e informe.
En el caso de Argentina, el tema es grave porque representa un paso atrás en la ardua y fructífera labor de la defensora del público, quien ha hecho una labor vanguardista en el tema y representa un referente para el resto de los países de este continente.
El impasse en que se deja a la defensoría pública argentina es sin duda un paso atrás en la lucha que Cynthia Ottaviano y muchos otros ciudadanos de ese país y el mundo dan porque las audiencias sean reconocidas como sujetos de derecho. La labor de la defensora del público argentino ha sido relevante y ha sentado precedente dentro de las políticas públicas a favor de las audiencias, de su alfabetización, que incluyó en su mandato, por ejemplo, propuestas de ley (no solo en español, sino en braille y diversas lenguas nativas) a favor de poblaciones regularmente vulneradas en medios como jóvenes, mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad.
La labor destacada de Ottaviano ha sido significativa, tanto que llevó a colegas latinoamericanos a elegirla como presidenta de la Organización Interamericana de Defensoras y Defensores de las Audiencias (OID). También es miembro directivo de la Organization of Newsombudsmen (ONO), organización que reúne a defensoras y defensores de los cinco continentes.
En el balance de la actual situación en Argentina, Ottaviano informó que su labor continúa y seguirá empujando porque no se pierdan los logros alcanzados en la materia: “Comprenderán lo triste que estamos y la regresión que significa. En lo personal, no me resulta fácil, pero de solo pensar que no quieren que siga adelante me lleno de fuerzas. Estoy asesorando a la presidenta de la comisión de libertad de expresión del Senado de la provincia de Buenos Aires (estamos construyendo colectivamente leyes para fomento y sostenibilidad de los medios comunitarios, la creación de un sistema público de medios con defensoría, regulación de publicidad oficial, entre otros) y desarrollando una universidad provincial en el ámbito nacional. Continúo con el doctorado en comunicación, que espero terminar de cursar este año. Así que tareas hay muchas. He cambiado de trinchera, pero no de batalla.”
La historia de esta figura social, de derechos públicos y de la ciudadanía, en Argentina, en México y el mundo, será determinada por la movilización crítica de la sociedad. El caso de Argentina y su defensoría pública es muestra de que los derechos de lectores y audiencias no son bien acogidos todavía en las estructuras gubernamentales y empresariales por el peligro que representa la crítica y la acción en torno no solo a contenidos sino a políticas públicas en particular y en general. El trabajo es arduo en la materia todavía.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.