Un salpicadero. Esa es la imagen que viene a la mente luego de leer a todos los involucrados en la demanda que presentó el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) Emilio Lozoya Austin ante la Fiscalía General de la República (FGR) y que supuestamente participaron en una red de sobornos para facilitar la aprobación de la reforma energética durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto (EPN). En ella, se encuentran implicados dos excandidatos presidenciales: José Antonio Meade y el panista Ricardo Anaya, aunque también tres exmandatarios: el propio EPN, Felipe Calderón y hasta Carlos Salinas de Gortari. Hidalgo no escapa al salpicadero, pues en el documento Lozoya narra cómo el exsenador David Penchyna, quien fue presidente de la comisión de energía en el Senado, fue el encargado de operar los cohechos para facilitar la aprobación de la reforma. Quien no resultó implicado fue el gobernador Omar Fayad Meneses, quien fue senador también en la pasada legislatura y quien dio su voto a favor de la reforma de marras. El escándalo Lozoya Austin apenas comienza y dará mucha tela de dónde cortar. Mientras tanto, las revelaciones del exfuncionario están cimbrando las estructuras de los partidos políticos en México, en momentos en los que está en curso un proceso electoral en Hidalgo y cuando estamos en la antesala de las elecciones intermedias de 2021. De filón. Y hablando de elecciones, la nuestra, donde los hidalguenses elegiremos ayuntamientos, continúa avanzando pese a que el semáforo epidemiológico está en rojo. Por lo pronto, ayer cerró la etapa de registros y las fracciones presentaron ya sus cartas para contender. Y ante la amenaza de que vuelva a pausarse el proceso, la consejera presidenta del IEE Guillermina Vázquez Benítez dijo que eso encarecerá aún más las votaciones en tiempos en los que si algo falta es eso: recursos.

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