La depresión postpop de Iggy Pop

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¿Qué hacer cuando la música pop actual no hace nada más que deprimirnos? Escuchar rock. Y la mejor opción para ello es Iggy Pop, quien luego de un breve exilio de los escenarios retorna a nuestros oídos para dar crónica de su legendaria trayectoria así como brindar cátedra a las nuevas figuras musicales con Post pop depression, su decimoséptimo álbum de estudio.
El regreso del abuelo del punk tras Apres (2012) se da de la manera más épica, ya que formó un supergrupo con colaboradores de alto caché dispuestos a salvar al rock de esa pesadilla horrorosa que es el pop actual lleno de sampleos, sintetizadores y Autotune. Así, Pop reclutó los talentos de Josh Homme, Dan Fertita (Queens of the Stone Age) y Matt Helders (Arctic Monkeys) para ofrecer un material con un alma completamente roquera, justo lo que el doctor recetó.
Homme aporta el estilo garaje que ha caracterizado a Queens of the Stone Age desde sus inicios, con ese olorcillo pantanero que perfuma el ambiente; Fertita no tiene empacho en ofrecer toda su influencia bluesera a la fórmula, no importando si le entra al piano, al bajo o a la guitarra. Finalmente, la batería de Helders, pieza insustituible del acertado engranaje llamado Arctic Monkey y heredero de la tradición iggypopiana, es el nexo que vincula el rock estadunidense de los dos primeros con la elegancia y reventón de los británicos.
En consecuencia, estamos ante dos escuelas que conjuntan lo mejor de sí para darle al público una maravilla barroca que desde los primeros acordes aborda la melancolía pero también exhibe excelsitud. “Break into your heart” muestra a un Fertita sólido, maduro; Helders es constante, pulcro, y Pop no enseña su lado más Lou Reed. Brillante. Bucólico. Intenso. Perfecto.
“Gardenia” expresa los horrores de la soledad, la desesperación de no saber dónde estamos, a qué lugar nos dirigimos o en qué nos convertiremos. Pero una cosa es segura: debemos recuperar a Gardenia. Aquí el mérito es de Helders, cuya batería relajada se acopla perfectamente con la voz del maestro Pop.
La influencia de los miembros de Queens of the Stone Age se nota a luces en dos temas. El primero de ellos, “Sunday”, es una honesta confesión sobre el asco que provoca trabajar de lunes a viernes y la buenaventura que trae consigo el domingo, único día en que tenemos permitido quitarnos el disfraz de hombres y mujeres para dejar salir al palurdo que llevamos dentro.
“Vulture”, por su parte, es una curiosa mezcla de rock de garaje y las bandas sonoras de Ennio Morricone para los espagueti westerns que dejará encantado a más de uno, más cuando la voz de Iggy se torna flamenca, mostrando a un músico que ha dejado atrás los prejuicios de que un roquero solo debe ser tocado por el rock y nada más. Maestro.
Post pop depression es un tremendo regalo que Iggy Pop le da a un mundo hambriento de rock, de pop, de salir a las calles a gritar, a vivir. Pop continúa siendo un maestro en lo que hace, mientras que el ensamblaje de Homme, Fertita y Helders es una acertada reunión que debería volverse compadrazgo. Con un álbum así, deprimirse es casi imposible.

@Lucasvselmundo
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Licenciado en ciencias de la comunicación y maestrante en ciencias sociales. Reportero ocasional y columnista vocacional. Ayatola del rock n’ rolla. Amante de la cultura pop, en especial lo que refiere a la música, el cine y los cómics. Si no lo ve o lo lee, entonces lo escucha. Runner amateur, catador profesional de alitas.