Guadalupe López Rodríguez y Sylvia Rosales Chimal

La desnutrición es resultado de la deficiencia en la ingesta calórica, tanto en calidad como en cantidad. Las manifestaciones principales en niños son: bajo peso para la edad, talla baja para la edad, bajo peso para la talla y deficiencias de micronutrientes. La desnutrición crónica o retardo en el crecimiento es la principal forma de desnutrición en México e Hidalgo.

A nivel mundial, casi uno de cuatro niños menores de cinco años sufre desnutrición crónica. En América Latina la desnutrición crónica hasta 2015 tuvo una prevalencia de 13.6 por ciento, es decir, afectó a 7.5 millones de niños menores de cinco años.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud de 2012, en México 13.6 por ciento de niños menores de cinco años presenta talla baja y 1.6 por ciento emaciación. Las manifestaciones de ese padecimiento son, sin duda, el reflejo de la pobreza alimentaria en las regiones rurales del país. La deficiencia de micronutrientes es también resultado de la baja ingesta de alimentos que son fuente de aquellas vitaminas y minerales que intervienen en el desarrollo y el crecimiento de los niños, como el hierro, la vitamina A y el zinc.

Todos esos fenómenos tienen una incidencia negativa en los niños; durante las etapas críticas de crecimiento, las consecuencias a corto y largo plazo impactarán en el desarrollo cognitivo, en el comportamiento, desarrollo psicomotor, afectivo y sensorial; y además, incrementan el riesgo de padecer enfermedades metabólicas en la etapa adulta, como diabetes mellitus tipo dos, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Causas de la desnutrición crónica en niños

La fisiopatología de la desnutrición crónica trata de la afectación en el crecimiento del organismo, que se manifiesta como balance positivo (cuando es el aumento), neutro (mantenimiento) o negativo (disminución) de la masa y volumen de las células que conforman el organismo; además de la adecuación a las necesidades del cambio, función y composición corporal.

Cuando la velocidad de síntesis o formación es menor que la degradación, se refleja en la disminución de la masa corporal, es decir, hay una disminución del peso corporal, esta condición no puede mantenerse por tiempo prolongado, ya que podrían verse involucradas funciones orgánicas del individuo.

Cuando un individuo presenta desnutrición se dañan funciones celulares de manera progresiva, primero en el depósito de nutrientes y posteriormente en la reproducción, el crecimiento, la respuesta al estrés, el metabolismo energético, los mecanismos de comunicación, regulación intra e intercelular y la regulación de la temperatura; lo que lleva a un estado de catabolismo que al no resolverse conducirá a la muerte del individuo.

Modelo de la multicausalidad del retardo en el crecimiento

Para poder determinar la multicausalidad de la desnutrición crónica y la deficiencia de micronutrientes se han desarrollado diversos marcos analíticos. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en el Estudio Costo del Hambre enuncian como causas básicas: las dimensiones medioambientales, socioculturales y político-institucionales, que intervienen en la productividad y las causas biomédicas de las poblaciones, impactando directamente en la cantidad y calidad de la ingesta y, asimismo, en la capacidad de absorción de los nutrimentos.

En ese marco metodológico se enuncian las consecuencias con una mayor probabilidad de morbilidad y mortalidad, así como menor desarrollo neurológico, que en su conjunto afectan la productividad e incrementan los costos de atención en salud y educación de los pueblos.

Un estudio en niños sanos medidos durante los primeros 21 meses de vida demostró que el crecimiento es un fenómeno episódico, con largos periodos de estasis (entre dos y 63 días) llamados brotes de crecimiento.

La estatura se define de manera importante por factores hereditarios, con más de 200 genes identificados en estudios de asociación, solo explican el 10 por ciento de la variación de la estatura que alcanzará en la vida adulta.

Los niños de diferentes áreas geográficas tendrán un crecimiento de vida fetal y postnatal similar, siempre y cuando las madres tengan un estado nutricional y de salud óptimo, aunado a factores ambientales, higiénicos y sanitarios.

Epidemiología del retardo en el crecimiento

A nivel mundial, 26 por ciento de niños menores de cinco años padece retraso en el crecimiento. En África y Asia del sur alrededor de 40 por ciento de los niños lo presenta. Las cifras han disminuido a lo largo de las dos últimas décadas, con una tasa anual de reducción de 2.

1 por ciento; los mayores descensos se han observado en el este de Asia y el Pacífico con 70 por ciento desde 1990.

Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), en la región latinoamericana había 47 millones de personas subalimentadas en el último periodo informado, lo que significa un descenso de 14.7 a 7.9 por ciento de la población que padece hambre. Con diferenciaciones importantes, siendo los países más afectados Haití con 49.8 por ciento, Guatemala con 30.5, Paraguay con 22.3, Nicaragua con 21.7 y Bolivia con 21.3 por ciento.

El número de niños a nivel nacional con bajo peso se estima en 302 mil 279 (2.8 por ciento) menores de cinco años, un millón 467 mil 757 (13.6) con baja talla y 171 mil 982 (1.6) con emaciación. El retardo en el crecimiento pasó de 26.9 por ciento en 1988 a 13.6 en 2012, con una disminución absoluta de 13.3 puntos porcentuales y una disminución relativa de casi la mitad (49.4 por ciento).

Durante 2012 se reportó que 12.9 por ciento de los niños menores de cinco años en Hidalgo tenía baja talla, 2.7 bajo peso y el 1.1 por ciento emaciación. La prevalencia de talla baja es inferior que la media nacional (13.6 por ciento); al hacer la diferenciación por zona de residencia, la prevalencia de talla baja es de 21.4 por ciento en zonas rurales, sin embargo, el aumento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad en las zonas rurales es notablemente más acelerado que en las urbanas, ya que de 4.4 por ciento pasó a 8.4 en seis años. Esos últimos datos indican que no se ha erradicado la desnutrición infantil en Hidalgo y ahora se suman la emergencia de sobrepeso y obesidad.

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