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La diferencia entre el presidente electo y el gobernador Fayad

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Ayer fue un día paradójico. Mientras en la Ciudad de México Andrés Manuel López Obrador recibía su constancia como presidente electo y acto seguido prometía que habría respeto absoluto a la autonomía de los otros poderes y entidades autónomas, en Hidalgo una marcha multitudinaria exigía precisamente eso: respeto del gobernador al Poder Legislativo local y a los opositores políticos. Son dos visiones completamente distintas que hacen la diferencia respecto al clima que vive la entidad hoy día y la forma en que López Obrador recibió su constancia que avala su triunfo indiscutible. No es fortuito que el hoy presidente electo haya privilegiado en su discurso la necesidad de que los poderes trabajen sin interferir en sus decisiones y autonomía. Al respecto subrayó: “En el nuevo gobierno, el presidente de la República no tendrá palomas mensajeras ni halcones amenazantes; ninguna autoridad encargada de impartir justicia será objeto de presiones ni de peticiones ilegítimas cuando esté trabajando en el análisis, elaboración o ejecución de sus dictámenes, y habrá absoluto respeto a sus veredictos”. Cuánta falta haría traer ese discurso a Hidalgo, donde el gobernador Fayad insiste en que en el conflicto actual del Congreso local él no tiene nada que ver, aunque el Ejecutivo estatal es quien está atrás de reformas que se aprobaron al vapor con objeto de facilitarle el camino una vez que entre en funciones la siguiente legislatura con mayoría morenista. De filón. La falta de inversión pública ahoga al sector de la construcción, así lo advirtió el presidente estatal de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) Carlos Henkel Escorza. El sexenio de Enrique Peña Nieto ha sido letal por su falta de inversión en el sector, ya que esta no llegó al 5 por ciento del PIB, como es necesario que suceda para dinamizar a la economía nacional. El sexenio del priista apenas llegó al 2.5 por ciento. El gobierno estatal, por cierto, no canta mal las rancheras. ¿Usted recuerda alguna obra notable de la actual administración? Nosotros tampoco.

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