Hilda Hidalgo Avilés

“La educación
es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”

Nelson Mandela

Hace algunos años trabajé como asistente de español en una escuela primaria en los Estados Unidos; tuve la oportunidad de ver lo que se hace en nuestro vecino país para promover el gusto por la investigación. Los niños desde primer grado de primaria asisten a la biblioteca de la escuela a buscar información para realizar un proyecto final que implica, básicamente, leer y escribir acerca del tema de su elección. De esa forma, los estudiantes aprenden a hacer investigación investigando desde una edad temprana.

Como docente universitaria, he impartido la asignatura de seminario de investigación en diferentes ocasiones en la licenciatura en enseñanza de la lengua inglesa y he comprobado que a varios de mis alumnos no les gusta investigar. Es una aseveración fuerte, pero son limitadas las estrategias que se llevan a cabo desde la educación inicial para promover el gusto por la investigación.

La idea de hacer de los estudiantes unos investigadores es sugerida por Johns (2001). Posteriormente, Tardy (2010) continúa con esa línea y sugiere que debemos enseñar a los alumnos a ser investigadores para que mejoren su proceso de lectura y escritura. El objetivo es mostrar a los estudiantes que para escribir es importante leer. Sin embargo, es muy difícil que mis estudiantes comprendan que no pueden escribir sobre un tema académico si no hicieron una búsqueda bibliográfica suficiente sobre el tema de investigación y por eso se enfrentan a la típica situación de no saber qué escribir. También es común que los alumnos no disfrutan la investigación porque implica básicamente dos habilidades básicas: leer y escribir, y en realidad solo algunos de ellos han tenido la experiencia de hacer investigación desde pequeños.

He notado cambios significativos en instituciones de educación básica de nuestro país y tal vez estamos viviendo ese momento de transición que tanta falta hace para hacer de la investigación un componente básico de la formación académica de todo estudiante y quizás entonces tendremos mejores resultados en lectura y escritura. Fomentemos el interés por la investigación entre nuestros estudiantes universitarios.

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