Como sucede con frecuencia, una vez que pasa alguna crisis o emergencia las autoridades olvidan y se ocupan de los asuntos inmediatos, de coyuntura. Así ha pasado, por citar un caso de interés nacional, con los temblores de septiembre de 2017 que azotaron a la capital del país y particularmente a Oaxaca. Ahora, en Hidalgo ocurre algo similar con la tragedia que cimbró a Tlahuelilpan el pasado 18 de enero: hoy las autoridades le restan importancia y los proyectos que supuestamente apoyarían se encuentran en el olvido. En entrevista con este diario, el alcalde de Tlahuelilpan Juan Pedro Cruz Frías denunció que frente a la urgencia por detonar la economía de su municipio lo único que ha recibido de los gobiernos estatal y federal ha sido displicencia. Lejos quedaron aquellas conferencias de prensa a las que asistían el gobernador Omar Fayad y el presidente Andrés Manuel López Obrador en las que mostraban los avances en las labores de control de daños tras la explosión que hasta el momento ha dejado 137 víctimas mortales. Hoy, cuando el tema dejó de ser el foco de atención mediática ya poco interesa a nuestros servidores públicos. Según el alcalde, se necesitan unos 105 millones de pesos para echar a andar proyectos productivos como la reubicación del tianguis comercial, desarrollar un centro ecoturístico en el cerro de Gómez y construir el museo de La Bruja. ¿Qué es mejor, impulsar inversiones productivas o seguir gastando en seguridad para contener una delincuencia que cada día castiga más a esa región de nuestra entidad? De filón. Ixmiquilpan ya debería ser considerado un foco más que rojo. Ayer fueron localizados tres cuerpos encostalados en la avenida Paseo de los Sabinos, en el barrio de Progreso. Un hecho similar al que ocurrió el domingo 9 de junio en esa misma demarcación. ¿O ya de plano tenemos que acostumbrarnos a ver eso con normalidad?

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