La disputa por la nación: por una globalización nacional (Segunda y última parte)

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Ariel Vite

La difícil circunstancia mexicana

El texto de Cordera y Tello, nos deriva al México profundo, el país donde el crecimiento económico continúa siendo una añoranza, un reclamo social; en el que la violencia se ha convertido, dolorosamente, en un lugar común. Este grave estado de crisis ha sido criticado y cuestionado por los futuros titulares de las secretarías de Gobernación y de Seguridad, al afirmar que el país es un inmenso cementerio. Sin duda, la ineficiencia, la incapacidad, el autoritarismo y el autismo son los responsables de que hoy la gobernabilidad y la economía entreguen los resultados desastrosos que afecta a toda la sociedad mexicana. Cómo enfrentar ese órden de cosas, es decir, transitar del indispensable diagnóstico a la urgente agenda social y económica que dé respuestas y soluciones. Para los autores de ese texto ya referencial, el país no necesita más reformas de corte neoliberal, sino “reformar las reformas”, “nacionalizar la globalización”, poner la desigualdad y la pobreza en el eje de las decisiones públicas y emprender una “reforma social del Estado”.

La pobreza y la desigualdad en México son hoy los problemas más acuciantes y de urgente solución. De acuerdo con el organismo Oxfam y el investigador Gerardo Esquivel, el país, siendo la décimo cuarta economía del mundo, tiene una población de 53.3 millones de personas viviendo en la pobreza, la desigualdad ha frenado el potencial del capital físico, social y humano de México, de manera que más de 23 millones de personas no pueden adquirir una canasta básica. De acuerdo con Oxfam México, está dentro del 25 por ciento de países con mayores niveles de desigualdad en el mundo, esa enorme franja de pobres se explica por la aguda concentración del ingreso, el número de multimillonarios en México es de 16; en 2002 la riqueza de cuatro mexicanos representaba el 2 por ciento del PIB; entre 2003 y 2014 ese porcentaje subió al 9 por ciento. Se trata de un tercio del ingreso acumulado por casi 20 millones de mexicanos. Una idea de la magnitud de la brecha en México la ilustra este ejemplo: para 2014, los cuatro principales multimillonarios mexicanos (Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Baillères y Ricardo Salinas) podrían haber contratado hasta 3 millones de trabajadores mexicanos pagándoles el equivalente a un salario mínimo, sin perder un solo peso de su riqueza.

Frente a la pobreza, la concentración del ingreso, la transición democrática, la disputa por la nación ofrece a sus lectores una carta de navegación para cursar por las aguas turbulentas de la economía y la política, desde esa interpretación existen al menos tres veredas por donde las políticas públicas deben avanzar para alcanzar la ruta exitosa del crecimiento y la globalización, esos son: reducir sustancialmente la desigualdad, ensanchar los caminos a la democracia, la justicia, la libertad y de manera fundamental, trazar una reforma educativa profunda que supere la visión maniquea del blanco y negro de la historia y educativa. La ruta educativa solo puede admitir un resultado: educación masiva y de calidad en todos sus niveles.

Una conclusión

Cordera y Tello plantean que para ser exitosos en la globalización el país debe ser heterodoxo frente al fundamentalismo del mercado único y ortodoxo en la afirmación de los intereses nacionales. Para nacionalizar la globalización es necesario dar cauce a las políticas públicas que alimentan y legitiman las demandas sociales, entre las líneas que nutren esa visión destacan: la construcción de una verdadera red de protección social universal, que todo mexicano tenga garantizado su educación, salud, pensión y seguro de desempleo; un gasto público centrado en la construcción de una agenda para el crecimiento y la equidad, junto a él, una política fiscal redistributiva.

En síntesis, “priorizar el gasto social, especialmente el más eficaz y distributivo; defender la inversión productiva y de infraestructura; impulsar bajos niveles de tasas de interés y redireccionar el inicio de una política nacional de recuperación de los salarios.

La disputa por la nación, es el reloj de nuestro tiempo, un texto referencial que nos adentra en una tarea compleja, analizar la patología y las consecuencias de dos argumentos, dos ideas, aclimatándonos en el lenguaje y la práctica democráticos y liberales, en un momento en que esos términos no tenían buenas cartas credenciales en la esfera de los partidos políticos y los actores sociales. Cordera y Tello nos enfrentan a una doble perspectiva: gobierno privado y económico de la política, para también (re)descubrir el horizonte del gobierno público y político de la economía. Los autores nos ofrecen una interpretación rigurosa que debe abordarse a partir de un principio básico: que la democracia sea liberal. Que el liberalismo sea democrático.

Texto escrito para la presentación del libro: México: la disputa por la nación Rolando Cordera, Carlos Tello Editorial SXXI

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