Una primera premisa para abordar el tema es el miedo, es un elemento emocional con una intensa o aguda sensación desagradable al peligro real o irreal del pasado, presente o del futuro. Es una perspectiva de sujeción del hombre con la naturaleza pero también es un vínculo con la civilidad. Existen tratados filosóficos con diferentes posturas de acuerdo al tiempo con condiciones de carácter social y metafísico, este se encuentra en nuestra vida, en las relaciones, en política y la economía.

El modelo de globalización evidencia una fractura en los entornos sociales, económicos y políticos, dicha fisura zarandea la democracia porque no está funcionando ante las contradicciones que presenta cuando los intereses del poder siguen manteniendo el control de los sistemas políticos y los esquemas de transparencia cada día son más complejos al imponerse reformas para consolidar a los grupos anteriores con los nuevos grupos en el poder espacio que comparten y conviven políticos, empresas nacionales y trasnacionales.

La economía del miedo se presenta ante los problemas económicos. Para Joaquín Estefanía es una metáfora para describir a las personas que se ven afectadas de esa gran recesión que viven con el miedo y que son las perdedoras de esta crisis con miedo a perder el trabajo, la casa, el coche con una gran incertidumbre al futuro creando temor a las personas para tranquilizar los mercados.

Ahora habrá de considerarse una nueva variable en el análisis económico esa variable es el miedo ante el temor de los agentes económicos en los mercados donde clientes, proveedores y financieros, ven amenazados el nivel de bienestar social para sus seres queridos.

Ante un escenario de incertidumbre como la pandemia del Covid-19 y que no se presumía más que una cuarentena al menos 60 días máximo, las políticas económicas implementadas en política fiscal y monetaria como la emisión de dinero, el control de la tasa de interés y los tipos de cambio han resultado ineficientes.

La política fiscal redujo los programas sociales y no ha generado ayuda a los ciudadanos, con excepción de los protocolos de salud que rebasan el presupuesto destinado y al paso de los días ya no alcanza. Ese control gubernamental de la pandemia solo genera incredulidad ante las decisiones y acciones tomadas. Por lo que las dudas de la vida, la libertad, el patrimonio acrecientan el temor de estar guardados en casa cuando no se garantiza la seguridad pública y la misma salud que no depende o si de otros o de nosotros mismos y eso provoca que nos guardemos con miedo.

La economía sí asusta a los mercados, la actividad económica de países avanzados presenta una caída del 7 por ciento hasta junio de 2020, con efecto en la demanda y oferta internas, el comercio y las finanzas. Los ingresos per cápita solo serán de 3.6 por ciento, lo que promoverá la pobreza. En México esa caída será del menos 7.2 por ciento en 2020 y se perdieron 600 mil empleos formales hasta junio de este año.

El mundo ha atravesado dos décadas difíciles de crisis económicas en los mercados comerciales y financieros esos han explotado al poder político para que los mercados tengan menos regulaciones internas y externas con el fin de bajar costos de gestión administrativa, de bajos impuestos o compensarlos, de bajos costos, de modelos especulativos con altas utilidades.

Pero esa seguridad se ha ido perdiendo y creció el nivel de desconfianza a los representantes del poder del Estado, todos los políticos han generado miedo con sus propuestas y fallas en las decisiones de quienes manejan el poder porque no pueden resolver los problemas de manera rápida, tan comunes como la seguridad, el desempleo, la vivienda, los altos intereses del mercado para los consumidores del crédito.

De tal modo que las leyes de la economía son despiadados con los agentes económicos más vulnerables produciendo una crisis al reducir el sistema proteccionismo tradicional, en las políticas sociales del estado de bienestar, decisiones propias de los políticos que no obedecen si no acciones exógenas que imponen los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), entre otros.

La primera reacción se vio en los mercados financieros que percibieron rápidamente las pérdidas previstas por el menor nivel de actividad en logística, entretenimientos, turismo y movimiento de personas.

La recesión esperada en el sector de servicios amenaza seriamente las proyecciones de crecimiento de la economía mundial. Evocando a Adam Smith en una máxima “para que una nación pase de la pobreza a la opulencia hace falta paz, impuestos bajos y una justicia razonable”.

México hoy requiere de una política fiscal moderna, equitativa acompañada de un sistema de administración de justicia fundado en la confianza. El Covid-19 nos está arrebatando la poca paz que teníamos y es de esperase una solución técnica o científica con una vacuna contra el miedo si existiera. Confirmemos esta metáfora de la economía del miedo “tuvimos que asustar a la población para tranquilizar a los mercados”.

Los pactos de los intelectuales que abanderan es tan electico que los envuelve una nube de claridad e incertidumbre entre la izquierda-derecha y la derecha- izquierda se acabaron las ideologías hoy son solo una posición política.

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