El que persevera alcanza, dice el viejo proverbio, y la banda escocesa Biffy Clyro parece tenerlo muy en claro. Y es que tras 21 años de picar piedra y remover granito, el éxito mundial ha tocado a sus puertas con Ellipsis, su séptimo material de estudio. No obstante, ¿es este nuevo disco resultado de la suerte provista por los astros o la suma de talento, esfuerzo y una pizca de encanto? Desglosemos un poco para obtener una respuesta.
Para quien no los conozca y tenga el deseo de encontrarse con algo nuevo y desconocido, Biffy Clyro es un trío formado en 1995 en Kilmarnock, Escocia, por Simon Neil (guitarra, voz) y los hermanos James (bajo, coros) y Ben Johnston (batería). El reconocimiento en Reino Unido les llegó en 2007 con su cuarto álbum Puzzle, seguido por Only revolutions (2010), nominado nada más y nada menos que al prestigioso Mercury Prize (el Grammy inglés, señoras y señores).
Biffy se caracteriza por una bocanada rock influenciada por agrupaciones como Nirvana, Foo Fighters o Soundgarden, pero también comparten inspiración tan dispar como Fugazi, Metallica o hasta los ñoños californianos de Weezer. Ante ello, su estilo, y en especial en Ellipsis, se define como un collage vibrante que no teme acercarse a la agresividad más rauda pero tampoco teme conocer su lado más fresa, algo así como si Kurt Cobain y Jon Bon Jovi se aventaran un “palomazo” mientras “pistean” en casa ajena.
“Animal style”, primer sencillo de esta placa, emerge como la gran responsable del inesperado éxito de Biffy. Su ritmo descontrolado, lleno de rock, más su letra que versa sobre ese lado animal que nos lleva a perder el control, a sentir el frenesí recorrer nuestras venas y electrificar las neuronas, es pretexto suficiente para volver a creer en el rock durante un año donde la sabrosura solo ha corrido a cargo de los consagrados.
“Wolves of winter”, por su parte, se mete con la magia y al misticismo al mostrarnos una historia de caballeros en busca del peligro, la camadería y el botín. Si Metallica fuera más pop de lo que ya es, bueno, se inspiraría en Biffy Clyro para sus temas. Finalmente, “Flammable” nos invita a perder los estribos voluntariamente en pos de una buena causa: el amor. Ya si la cosa no va por ahí, el sabor de boca y lo bailado nadie nos lo quita, como aquellas quemaduras que se anidan en la piel.
Ellipsis de Biffy Clyro es el vivo ejemplo de cómo una banda, luego de muchos intentos, puede ejecutar un gran álbum que, con base de corazón, gónadas y señales directas, nos flecha el corazón. La elipsis, lejos de suprimir, fortalece, justo lo que el trío escocés requería.

@Lucasvselmundo
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Licenciado en ciencias de la comunicación y maestrante en ciencias sociales. Reportero ocasional y columnista vocacional. Ayatola del rock n’ rolla. Amante de la cultura pop, en especial lo que refiere a la música, el cine y los cómics. Si no lo ve o lo lee, entonces lo escucha. Runner amateur, catador profesional de alitas.