La energética, una reforma congelada

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editorial

Mucho se dijo de la rentabilidad que traería la reforma energética promulgada en agosto de 2014 por el Ejecutivo federal, entre estos, que bajarían las tarifas de luz, la gasolina y el gas, con beneficio directo para las familias y las industrias. También se nos prometió a las y los mexicanos que se generarían medio millón de empleos, que la industria petrolera volvería hacer un motor de crecimiento para el país y para ello sería importante la modernización de plantas generadoras de energía. Vamos a centrarnos en este último apartado. La reconfiguración de refinerías y termoeléctricas como punto nodal de la enmienda constitucional ha quedado por ahora, como muchos objetivos, en el papel, vaya, en promesas. Particularmente a las y los hidalguenses los gobiernos federales –calderonista y peñista– nos han quedado a deber proyectos de gran envergadura que suponían desarrollo, uno es la refinería Bicentenario sepultada por falta de liquidez. Pero poco se ha hablado de la reconfiguración de la termoeléctrica Francisco Pérez Ríos instalada hace 41 años en el contaminado municipio de Tula, el complejo, que dicho sea de paso, emite actualmente un millón 847 mil 37.36 toneladas de dióxido de carbono al año. El dato se vuelve severamente controvertido a propósito de las nuevas medidas anunciadas por la Secretaría de Medio Ambiente para el mejoramiento de la calidad de aire en la Zona Metropolitana del Valle de México. A pesar de ello, semanas atrás la comisión de energía de la Cámara de Diputados desechó el dictamen con propuesta de punto de acuerdo que presentó el legislador Fernando Moctezuma para poner en marcha de manera inmediata un programa de actualización de la central termoeléctrica Francisco Pérez Ríos. Después de varios tropiezos en torno a proyectos energéticos locales, surge la duda si el discurso contra la contaminación o aquel que promueve el desarrollo nacional, es real o forma parte de una reforma fallida. Loable, necesaria diríamos, la aportación que pretendía desde su trinchera el coordinador de la bancada hidalguense en la Cámara de Diputados. Desafortunadamente los intereses entre clases políticas distan demasiado de las necesidades de la ciudadanía. Por ello no queda más que seguir perseverando, con suerte los proyectos planteados en la reforma energética al 2024 para la termoeléctrica de Tula algún día se vean cristalizados. De filón. El gobernador electo Omar Fayad continúa en la búsqueda de acuerdos con las diferentes fuerzas políticas en el estado. Esos acercamientos con alcaldes y legisladores de todas las fracciones suponen una administración incluyente, aunque a la hora de los recortes presupuestales “no respondo chipote con sangre, sea chico, sea grande”.

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