Saray Baca Téllez

Hoy día vivimos en un mundo de constante cambio y trasformación; en el entorno natural al día le sigue la noche, el calor al frío y en los seres vivos también sufren cambios: nacen, crecen, se reproducen, envejecen y mueren. Muchos de esos cambios pueden ser apreciados a simple vista como cuando el hielo se derrite, el clavo se oxida y el papel se quema, en cambio, otras transformaciones no se aprecian en lo absoluto como la fotosíntesis.

Cualquiera de todas esas transformaciones, o en cualquier otra que se pueda imaginar, vienen acompañadas de cambios de energía, principalmente calorífica, entonces se define energía como la capacidad de producir transformaciones y cambios en un cuerpo.

En ocasiones, dicha energía se consume, como cuando calentamos agua para el café de la mañana, o al conectar nuestro teléfono celular a la corriente eléctrica; otras veces la producimos, como al quemar un trozo de papel. En cualquier caso, la energía siempre está ahí y nos limitamos a pasarla de un sistema material a otro, cambiando la forma en que se manifiesta.

En muchas transformaciones, las sustancias no cambian, ejemplo de ello es al calentar agua, al final se tiene agua caliente y agua fría al principio, pero siempre es agua. Por otro lado, si colocamos el agua en el congelador para hacer cubitos de hielo, se observa que pasa de líquida a sólida, pero al final sigue siendo agua. Las transformaciones en las que las sustancias no cambian, como al calentar o enfriar un cuerpo o al mover un objeto se les conoce como cambios físicos, en ellos, la naturaleza de las cosas que se transforman o que cambian es siempre la misma. Los cambios de forma y los cambios de estado de la materia afectan el aspecto de esta, pero no su cantidad, la masa de la materia se mantiene constante. Si medimos la masa antes del cambio de estado será la misma que después del cambio, es decir, la masa se conserva; a eso se le llama Ley de Conservación de la Materia.

Cuando quemamos el trozo de papel cambiamos la energía química de este y del aire en luz y calor. Con ese cambio aplicamos la Ley de la Conservación de Energía que menciona:

“La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma”, por lo tanto la energía nunca aparece o desaparece, solo cambia de una forma a otra.

Referencias

Ira N Levine. “Fisicoquímica”. Tercera edición. Editorial Mc Graw Hill. México 2004.
Smith JM. “Introducción a la termodinámica”. Editorial Mc Graw Hill SA. México 2006.
Chang, R. “Fisicoquímica”. Primera edición. Editorial ECSA. 2010.

Comentarios