Estamos a solo 15 días de que el gobernador Francisco Olvera Ruiz entregue la administración del Poder Ejecutivo al nuevo mandatario, Omar Fayad Meneses. Como establece la ley, ese proceso de entrega y recepción tiene que hacerse con una metodología clara que brinde certeza respecto al estado que guarda la administración pública estatal. Así debe ser para evitar sorpresas en el próximo gobierno. Recordemos que ha habido casos en otros estados en los que no hay claridad respecto a cómo se va un gobierno y cómo lo recibe su sucesor. Quizá el ejemplo más escandaloso respecto a la falta de pulcritud en la entrega-recepción lo tuvimos hace ya casi seis años cuando Humberto Moreira entregó el gobierno a su hermano Rubén. Humberto fue gobernador de Coahuila de 2005 a enero de 2011, cuando entregó el poder a Rubén. Pero no se supo nada (al menos públicamente) de la deuda que heredó hasta que en agosto de ese mismo año la Secretaría de Hacienda dio a conocer que Coahuila enfrentaba pasivos por más de 30 mil millones de pesos, una cifra muy diferente a la de 323 millones de pesos que registró la entidad en 2005. Si hubiera habido un proceso claro de entrega-recepción, quizá hoy Coahuila no tendría un pasivo de ese tamaño. Hoy el gobierno de Olvera lleva a cabo este ejercicio de entrega a través de un proceso en apariencia transparente. Según el mandatario, lleva un avance de 70 por ciento, cuando faltan un par de semanas para que entregue su administración. El mismo Olvera mencionó durante su sexto y último Informe de Gobierno que entregará una deuda “manejable” de 5.6 mil millones de pesos. A diferencia de lo que ocurrió en Coahuila, en Hidalgo no habrá sobresaltos ni deudas ocultas. O eso al menos es lo que el mandatario ha dicho cuando el tema es tratado durante algún acto público o incluso cuando es lanzado por periodistas durante alguna rueda de prensa. De filón. Ayer se suscitó una manifestación contra los resultados que decidieron los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), en particular la sala Toluca, respecto a la elección de Zapotlán. Los magistrados, por supuesto, expusieron todo lo que quieren ganar, todo por una charreada que, según ellos, fue la diferencia para que ganara el perredista sobre su más cercano competidor. Urgen más cursos sobre la reforma electoral y sobre los topes de campaña para la próxima elección.

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