Los centros de autoacceso (CAA) han dejado una huella imborrable en el aprendizaje de idiomas después de más de 20 años de existencia en muchas instituciones educativas en México. Alcanzaron popularidad en la década de 1990 y dos décadas después, estos centros han desaparecido de la primera plana, y se han convertido en actividades escolares rutinarias.
Aquellos quienes trabajan en estas instalaciones parecen solo estar ocupados “administrando” sus respectivos centros. Aparentemente, estos centros han quedado en su previo esplendor sin nada nuevo que ofrecer a una generación creciente de ciudadanos digitales.
La mundialmente reconocida Wikipedia proporciona información sobre centros de autoacceso aportados y editados por los lectores, algunas de información básica para aquellos que quieren leer sobre el tema, tal como una descripción de un CAA. Según información que fue citado de Rodden (2007), estos centros “pueden ser sencillos como un salón de clase con repisas de diccionarios y ejercicios hasta centros digitales del estado de arte con varios tipos de computadoras y recursos del Internet”. Tal definición hace que los lectores, quienes solo han visto centros de autoacceso de dos pisos equipados con alta tecnología, se concientizan que aún una esquina en un salón de clases con solo materiales impresos para autoaprendizaje podrá quedar en la definición de un CAA. Rodden (2007) agrega que los recursos y cómo los aprendices estén guiados en el uso de los recursos dependerán del presupuesto de cada institución. Aquí es donde la esencia del autoaprendizaje se hace relevante.
La UAEH tiene un CAA el cual fue inaugurado en 1994, y a través de los años hasta el presente, 17 centros más fueron abiertos en los diferentes institutos y escuelas pertenecientes a la universidad. Desconocido por muchos, existe un área en la universidad involucrado en autoaprendizaje que vale la pena resaltar, y donde los futuros actores de un CAA están siendo preparados en todo el sentido de la palabra: la licenciatura en enseñanza de la lengua inglesa en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades.
El plan de estudio de esta licenciatura incluye una asignatura que se llama centro de autoacceso como recurso. Esta asignatura, impartida en el octavo semestre, tiene como objetivo no solo dar una instrucción sobre el CAA, sino enfatiza en el rol del docente en esta modalidad de estudio, que se convierte en un asesor con dos funciones principales, de acuerdo con Gremmo y Riley (1995) del Crapel: primero, ayudar a los aprendices a desarrollar sus competencias lingüísticas y segundo, crear los recursos favorables para el aprendizaje de idiomas. Los estudiantes en este curso no solo analizan los diferentes esquemas de aprendizaje independiente en diferentes países lo cual les proporciona un amplia criterio de opciones de recursos para el aprendizaje, sino también se preparan para el rol de un asesor, capaces de dar información conceptual atinado sobre autoacceso (no solo dar descripciones de las áreas del centro), facilitar los recursos metodológicos de vanguardia y proporcionar apoyo para los aprendices quienes están tratando de lograr el objetivo del aprendizaje por sí mismos. Parece ser unas cualidades ideales e imposibles. Pero solo hay que preguntar a los estudiantes actuales y a los que han cursado la materia, quienes han trabajado con verdaderos aprendices con objetivos de aprendizaje bien definidos como parte de su entrenamiento. Estos discentes han estudiado profundamente los conceptos de autoacceso y están plenamente preparados para el trabajo en cualquier CAA. Ellos comprenden claramente lo que el autoaprendizaje conlleva y están preparados a efectuar la verdadera esencia de un autoaprendizaje, ayudando a los aprendices quienes han elegido la modalidad de autoaprender un idioma.
Los centros de autoaprendizaje de idiomas ya no son una novedad, no obstante, la modalidad de autoaprendizaje deberá seguir cumpliendo el propósito de ser un recurso para ayudar a los aprendices a lograr su aprendizaje.

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