La diferencia entre lo bueno y lo malo la construyen nuestros valores. Para Jesús Murillo, por ejemplo, lo bueno significa el acumular bienes materiales, cuyo consumo extrapola cuatro o cinco generaciones de su familia. O sea, muchos comerán lo hurtado por ese tipo, sin siquiera saber que existió y que robó, y que dejó a varias generaciones de hidalguenses sin la posibilidad de alcanzar lo que les tocaba. Y para otros, lo bueno solo llega a tener la posibilidad de ver el final de un día trabajado en la parcela y retornar gustoso al modesto hogar, donde le esperan ojos y almas con la misma visión de lo que es bueno.

Como universalidad, es bueno para mí lo que es bueno para los demás, y es y debe ser malo para mí lo que también daña a los que me rodean. Pero la conceptualización de lo que es bueno y de lo que debe ser malo cada día se ve influenciada por las conveniencias o comerciales o de fe. Se vuelve moda lo que antes era inamovible… y es ahí donde se inicia la degradación social.

Los buenos en su actuar son asediados y asesinados por los malos con disfraz de normales. El ejemplo más contundente es Jesucristo, para otros lo es John Lennon, para otros más es don Facundo Cabral y así, muchos ejemplos en la historia de la humanidad. Mueren los buenos, o más bien, los matan, para que lo malo siga gobernando sobre lo bueno.

Tocante a dos temas de actualidad. ¿Qué es bueno y qué es malo? Sobre las estancias infantiles. ¿Que sigan o que desaparezcan? Y sobre la eliminación de las organizaciones de la sociedad civil en los procesos de dispersión de los apoyos a sectores sociales vulnerables. Tal como lo plantea el presidente Obrador.Veamos… las antes mal llamadas guarderías infantiles hoy corrigen y las nombran estancias, nacen de una sola necesidad material, el construir las condiciones de explotación de hombres y mujeres por igual, con salarios de dos, para que medio coma la familia. ¡Claro! Disfrazado eso de avance en la igualdad y equidad y legitimándose por medio del principal aliado de los malosos: los medios de información pagados o comprados.

El real problema no lo es la continuidad o desaparición de las estancias infantiles, lo humano es reconocer que hacer trabajar a ambos padres es inhumano, y también que acepten los de arriba que nunca nadie cuidará mejor de los nenes que quienes los aman desde su concepción, y no debemos seguir en el esquema de formar y desarrollar a un hijo triunfador ante la vida en simultaneidad con trabajar ocho horas diarias o más, como lo pretenden.

Los estudiosos del tema últimamente se han acercado al descubrimiento de que solo se necesita mucho amor en los años mozos para que el ser sea humano y también triunfador en lo bueno. Solo en lo bueno para todos.

Y en relación a que ya nada de organizaciones, ni asociaciones para dispersar dineros, hasta ahí es correcto. Pero sin perder de vista que la humanidad pudo hacer sociedad y vencer a sus depredadores solo cuando descubrieron el trabajo en equipo y asociados. Nunca será decadente el ser solidarios y subsidiarios con nuestros pares o con los que quieren, pero no pueden. Cierto que la corrupción del hoy se da en razón de que se apoya a quien puede, pero no quiere.

La ausencia u omisión de un Estado defectuoso lo compensa la acción ciudadana. Organizada y solo con el interés puesto en resolver lo que el Estado no puede o no quiere. ¡Eso nunca saldrá sobrando!
Incluso eso lo describe muy bien lo dicho por alguien grande. Tanta sociedad como sea posible y solo el Estado que sea necesario. El exceso en el tamaño del gobierno es proporcional al empequeñecimiento de la sociedad. ¡Y de eso venimos saliendo!
No toda la acción genuina y organizada de la sociedad es corrupta. Es corrupta esa que nace en parto falso y sin gestación. O sea, la inventada. Las de origen netamente social nunca merecen morir, pues moriremos todos a la par de ellas…

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