La mercadotecnia como parte de una estrategia de negocios, pero también de comunicación ha tenido que evolucionar a través de la recta del tiempo con la finalidad de garantizar el crecimiento de las empresas. Sin embargo, parecería una tendencia novedosa por parte de las empresas en pleno siglo XXI el conocer y actuar en función de las necesidades y deseos de sus clientes y dejar de confiar ciegamente en la longevidad de sus servicios o productos en aras de preservar el crecimiento empresarial.

Mientras que en la década de 1970 se pensaba que el crecimiento o de la decadencia de un producto se debía a ciertas razones como el crecimiento asegurado del artículo derivado de una población en expansión, la ausencia de competidores dentro de su mismo ramo o la disminución de los costos unitarios derivados de su producción en masa. Sin considerar que una exitosa estrategia de mercadotecnia debe vislumbrar personas y no solo consumidores.

A lo largo del tiempo, la mercadotecnia ha tenido que caminar con pasos agigantados hacia nuevas tendencias, tal como lo ha hecho la civilización a través de las tres importantes eras como la de agricultura, la industrial y la de información. El marketing se está moviendo en la misma dirección desde el marketing 1.0 conocido por ser la era del producto como centro del sistema, pasando por marketing 2.0, la era de la información, orientada a un consumidor bien informado quien define el valor del producto, llegando al marketing 3.0 y una nueva dinámica de mercado, centrada en valores en donde las empresas amplían su foco de negocio hacia asuntos más humanos, donde los consumidores son vistos como seres humanos con inteligencia, corazón y espíritu, como diría Philip Kotler, en su obra Marketing 3.0, elevando el marketing a lo espiritual con el fin de lograr un mayor compromiso con el cliente, pues ese ultimo es un ser humano integral.

En este sentido, actualmente la mercadotecnia se enfrenta a consumidores cada vez más exigentes e informados respecto de la gama de opciones que el mercado le ofrece, cuya decisión de compra no se ve limitada a sus ingresos, sino a la persuasión que logra influir en él la marca.

Como ejemplo de ese fenómeno y tomando en consideración las necesidades de mercado, de acuerdo con un estudio conducido por el departamento de investigación de Marca 2.0, se encontró que México ocupa el segundo lugar en Latinoamérica con más gimnasios, con 4.1 millones de clientes y 12 mil 376 establecimientos, lo que deriva en que la industria de fitness alcanza un valor estimado en mil 800 millones de dólares.

Mientras que las razones que definen sobre la elección de un gimnasio o club deportivo en el consumidor son en orden de importancia: comodidad y distancia, instalaciones y servicios, precio, clases y finalmente instructores. Lo cual refleja una gran área de oportunidad para la introducción, crecimiento y madurez de marcas orientadas a las actividades deportivas.

Si a este cambio le sumamos los siguientes cuatro elementos claves:

1. Vinculo y experiencias para identificar aquello que hace único al producto que ofrece la marca

2. El talento del engagement con el cliente, es decir, el papel relevante que juegan los creativos y creativas quienes trasladan la propuesta de valor a los clientes

3. Una capacitación enfocada a la transformación digital, pues en la actualidad es lo digital lo que incide directamente en la captación de nuevos clientes

4. Construcción de confianza en la relación con el cliente con el fin de conservar la fidelidad del cliente. Sin lugar a duda esta evolución del marketing por parte de las empresas generará como consecuencia un plus en la marca asociada al producto

Lo cual no será tarea fácil para los especialistas en esta área pues el éxito del marketing se debe a las condiciones más favorables para satisfacer las necesidades o deseos de los consumidores, diferenciar al comprador del consumidor, entender el mercado y no menos importante, entender a la competencia. Por lo que marcas como Hasbro, HP, Koblenz, Merceds-Benz, Under Armour, entre otras, se están ocupando por impactar a sus consumidores con contenido único, diferente y lo más personalizado posible dependiendo de las necesidades y hábitos de consumo de cada target.

De tal suerte que las marcas deberán de esforzarse por trabajar más en la personalización para lograr el engagement de sus usuarios centrándose en la experiencia del consumidor, pues es este quien se está moviendo del hecho de tener al hecho de pertenecer.

Finalmente, como dato relevante relacionado con el esfuerzo de las grandes marcas por influir en la decisión de compra de un consumidor, a continuación se presentan los elementos que motivan la compra de un producto mexicano, de acuerdo con un estudio realizado por el departamento de investigación Merca 2.

0, así como las marcas mexicanas que se han hecho favoritas gracias a sus campañas publicitarias: Corona con 12 por ciento, Liverpool con 7 por ciento, Lala con 7 puntos porcentuales, Bimbo con 6 por ciento y Palacio de Hierro con 5 por ciento.

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