El quiebre del régimen dado el pasado primero de julio nos debe llevar a iniciar con la extinción de muchas cosas que se construyeron a espaldas de la sociedad.

Extinguir los derechos mal habidos sobre bienes, por aquellos que organizados o en solitario, ya sea como autoridad o como delincuente, abusaron de esta sociedad poco dada a defenderse, es un primer gran paso. Es más, para muchos mexicanos el cambio verdadero solo se creerá cuando veamos que el Estado mexicano, ya regenerado, inicie la recuperación de lo robado y llene las cárceles de pillos, sacando a los que injustamente purgan condenas viciadas. ¡Ese será un buen inicio para el esperanzado pueblo azteca!
Existe otro vicio en el campo de la política que me cuesta trabajo describir, pues creo que también lo debemos extinguir… Ahí va.

Cada trienio o cuatrienio, o cada sexenio, los ciudadanos medianamente informados en sus municipios, la entidad o el país, sufren el embate mediático por aire y tierra, físico o virtual, para ir construyendo esa falsa imagen de aquellos que están palomeados para “competir” por un trabajo en el que podrá, desde hacer negocios con dinero público, hasta catapultearse para chapulinear en la indecencia del mal servicio a la sociedad. ¿Por qué solo los que se mencionan en los medios pueden aspirar a cargos de elección? Ese es el meollo… Muy graciosos los que tienen poder para empezar a filtrar los nombres de sus cuates o cómplices y darle con ello continuidad a la mala suerte de los muchos.

Entender que esa manía atenta contra la democracia es ya mucho pedir… Y el mejor ejemplo lo vive Hidalgo hoy. Vemos, leemos y oímos que un ayudante del gobernador anda por todo el territorio estatal generando más conflictos que remedios. La prensa y en general los medios que se aferran al México de antes del primero de julio lo ensalzan a pesar de tener en sus manos datos y cifras que demuestran que donde se para y habla, miente…

Tengo la esperanza que con el quiebre del régimen, iniciemos con otra cultura política. Que esos políticos chatarra que requieren mucha propaganda, sean abandonados por los electores y en su lugar aparezcan, de la nada, hombres y mujeres cuya experiencia no sea solo de vivir del erario público.

Que ampliemos nuestra exigencia al grado de pedir a los que aspiren más evidencias sobre sus bondades como ciudadanos y no como políticos pegados a la ubre.

Ahora que elijamos al próximo gobernador, insisto, ya con el PRI en la lona, mal haríamos en copiar sus vetustos procedimientos. Escudriñemos en la sociedad buena y trabajadora y sin hacerle caso a las porras pagadas, démosle la extinguida que merece a esa farsa histórica y encontremos a un buen guía. Si es un emprendedor, que pueda mostrar el fruto de su emprendimiento alejado de los negocios con dinero público. Si es académico, que haya demostrado que el saber lo adquirió para ponerlo al servicio del más necesitado y no para abusar del ignorante, o si es un político, que haya demostrado que vive para la política, mas no de la política, como tantos que hoy abundan. Hoy hagamos cosas nuevas y busquemos a nuestros representantes sin importar si es famoso y fantasioso, o que sea de sangre divina y use la alcoba principal. Siempre será mejor aquellos que solo se les conoce por sus bondades y por la lucha que ha dado frente a las adversidades que la vida le puso enfrente comparado con aquellos que, habiendo tenido años y años de posibilidad de servir, todavía deben de refugiarse en las falsas propagandas pagadas con dinero ajeno. ¡Ese debe ser otro, de los muchos quiebres que necesitamos!

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