El primer presupuesto proyectado por el gobierno de Omar Fayad Meneses provocó un intenso debate en el Congreso local. Los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) coincidieron en argumentar la falta de tiempo para analizar detalladamente la propuesta del Ejecutivo estatal y pusieron en evidencia paradojas como la intención de asignar recursos a secretarías que el propio gobernador propuso desaparecer. Por ejemplo, el coordinador de los diputados panistas Cipriano Charrez reveló en tribuna que el proyecto de presupuesto 2017 prevé asignar dinero para unidades de apoyo del gobernador, no obstante que el propio Fayad anunció el pasado miércoles que busca desaparecer la Secretaría del Despacho del Gobernador, así como la secretaría particular. Otra pifia –que detectó la legisladora de Nueva Alianza Aracely Velázquez– es que el presupuesto prevé asignar 99 millones de pesos para 17 coordinaciones regionales de la Secretaría de Planeación, ¡que también quieren ser desaparecidas por el mandatario estatal! Tales anomalías evidencian que el documento debe ser analizado con lupa y que no ha sido suficiente el tiempo que tuvieron los legisladores desde el pasado viernes, cuando les fue entregado el documento. Bien lo dijo el diputado priista Canek Vázquez ayer en tribuna: se acabaron los tiempos de los “mayoriteos”. El PRI, aunque sea mayoría, debe sentarse a analizar el presupuesto 2017. De lo contrario, un Frankenstein puede ser el proyecto maestro que guíe las finanzas estatales del año entrante. De filón. Y hablando de números, el coordinador panista Cipriano Charrez propuso la instalación de un nuevo campus de la UAEH en Ixmiquilpan. Tan adelantado está el panista en esta gestión, que ya tienen terreno previsto e incluso el dinero necesario para echar a andar el proyecto. ¿Y si asesoran a los técnicos del gobierno estatal?

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