Ahora con el presidente Donald Trump al frente de la presidencia en Estados Unidos, regresó el debate sobre la política migratoria con nuestro vecino del norte. El discurso del nuevo mandatario estadunidense cosechó simpatías con sectores desfavorecidos de su país, porque ofrece explicaciones simplistas y porque echa la culpa a los migrantes de todos sus problemas. No obstante, como explicó a este diario el investigador Aurelio Granados Alcantar, se trata de una falacia que no tiene sustento con la realidad. Sucede que el flujo migratorio hacia EU desde nuestro país va a la baja desde 2008. En ese año, según cifras oficiales, emigraban 64.1 mexicanos por cada 10 mil habitantes, mientras que en 2014 el indicador bajó a 34.9 por cada 10 mil. Es decir, en menos de seis años la proporción disminuyó casi la mitad. Este fenómeno también se ve, por ejemplo, en el número de detenidos que hay en la frontera. El investigador reveló que las aprehensiones disminuyeron hasta en una quinta parte: mientras en 2008 la cifra llegó a un millón 200 mil, la última cifra refiere que se detuvieron a 450 mil. Con estos datos queda en entredicho la utilidad del famoso muro de Trump, que por cierto, ya existe en una buena parte de la franja fronteriza. ¿Para qué construir esa barda si la tendencia es que el flujo migratorio entre EU y México tiende a disminuir? El discurso de Trump es más efectista que racional. Se trata de un político que no sabe de lo que habla y que, sin embargo, conquistó a grandes sectores de la población de EU, enojados por su situación económica. El tiempo pondrá todo en su lugar. De filón. La nueva inversión en Ciudad Sahagún en el sector automotriz tiene a un poderoso empresario mexicano atrás: se trata de Carlos Slim Helú, quien puso la mitad de la inversión a través de Giant Motors, quien a su vez fue impulsada por Grupo Financiero Inbursa. Se trata de la segunda gran inversión del empresario de origen libanés en Hidalgo, quien también tiene su dinero invertido en la cementera Fortaleza, ubicada en Santiago de Anaya.

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