Se ha popularizado la palabra ombdusman, pero su origen es institucional y sus alcances son delimitados. Hoy una de estas figuras más reconocidas es la del ombudsman de las Naciones Unidas. De acuerdo con información de su propia página “el término ombudsman tiene su origen en Suecia, donde se utilizó en un principio para designar al funcionario público encargado de examinar las quejas de los ciudadanos contra las organizaciones del sector público. Los ombudsmen que sirven al público en general y llevan a cabo investigaciones oficiales son los que actualmente se conocen como ombudsmen clásicos, mientras que los ombudsmen de las organizaciones prestan servicios informales de solución de conflictos relacionados con cuestiones laborales que afectan a los empleados de una organización o institución-universidades y colegios, por ejemplo. En las Naciones Unidas, la función del ombudsman equivale a la que desempeña el ombudsman de una organización. Como parte de su función de carácter neutral e independiente, el ombudsman ayuda a los funcionarios de las Naciones Unidas a abordar las inquietudes que puedan tener en relación con el trabajo, y a resolver los conflictos por medios oficiosos” (http://www.un.org/es/ombudsman/faqs.shtml#).
Esta definición y diferencia, sin duda, conlleva a redefinir el concepto de las defensorías de audiencias, quienes de acuerdo con estas características, se asociarían mejor a la figura de mediador, entendido éste como “una tercera parte neutral que presta ayuda a dos o más partes para encontrar opciones que permitan resolver su conflicto. El mediador no tomará partido en un conflicto, ni ofrecerá consejo o asesoramiento a las partes que intervienen en la mediación” (http://www.un.org/es/ombudsman/faqs.shtml#).
En ese tenor las facultades de los ombudsmen y los mediadores son diferentes y diferenciadas. “Los ombudsman y mediadores de las Naciones Unidas funcionan con independencia de la estructura administrativa regular de las Naciones Unidas. Los ombudsmen y mediadores ofrecen servicios oficiosos de solución de conflictos en el marco del sistema general de administración de justicia de las Naciones Unidas y, por el carácter de su mandato, no desempeñan funciones administrativas; sin embargo, proporcionan retroinformación a los mandos superiores y pueden formular recomendaciones a la organización. Los ombudsmen de la Secretaría de las Naciones Unidas y del PNUD, el Unicef, la UNOPS y el ACNUR tienen acceso directo al secretario general, al administrador del PNUD, al director ejecutivo del FNUAP, al director ejecutivo del Unicef, al director ejecutivo de la UNOPS, ONU-Mujeres y al Alto Comisionado para los Refugiados, respectivamente. La oficina también tiene acceso a toda la información sobre los funcionarios, con excepción de los expedientes médicos” (http://www.un.org/es/ombudsman/faqs.shtml#).
Lo que no hace y no debe hacer ninguna de estas figuras en relación con su función y funcionamiento es:
1) Tomar medidas en relación con quejas anónimas u ocuparse de reclamaciones que se hagan llegar a través de terceros.
2) Encargarse de casos que ya estén siendo examinados en el marco del sistema oficial, o que constituyan casos de actividad delictiva, que no son del ámbito del proceso informal de solución de controversias.
3) Ponerse del lado de una de las partes en el conflicto.
4) Determinar políticas o adoptar decisiones administrativas.
5) Sustituir al personal de recursos humanos, al personal directivo, u otras oficinas de la institución en cuestión.
6) El ombudsman no investiga; sin embargo, puede llevar a cabo una determinación oficiosa de los hechos” (http://www.un.org/es/ombudsman/faqs.shtml#).
Información valiosa e importante para el mejor funcionamiento de la sociedad y sus instancias de apoyo, soporte e interlocución. Sobre todo en un país, en un estado, como el nuestro.

Comentarios

COMPARTIR
Artículo anteriorVidegaray traicionó primero a Aspe; ahora a México
Artículo siguienteInicia primer Seminario de Negocios Internacionales en ICEA
Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.