El gobierno de la 4T enarbola hasta el cansancio la bandera de la austeridad como una forma de vida, modelo a seguir, incluso cuestión de decencia, la sobriedad y la renuncia a lujos innecesarios debe ser a toda costa el modelo a seguir de todo aquel que se identifique con este nuevo sexenio en México. Nada mal, después de que se tienen datos de los excesos cometidos durante los gobiernos pasados, es menester revalorar y concientizar a la población así como a los funcionarios públicos para que se cambie el carmín y oropel por algo más sobrio y austero. Iniciando por la familia presidencial que se configura como el modelo a seguir hasta llegar a cada rincón de nuestro país, no cabe duda la sobriedad es lo de hoy.

Siguiendo los pasos de Benito Juárez el Benemérito de las Américas, quien está de más mencionarlo, puesto que se yergue, se vuelve así mismo mirífico, un ser nimbado, modelo a seguir que plantea la 4T para que los mexicanos, siguiendo los pasos de Juárez, se conviertan en un superhombre lleno de valores, sobriedad y patriotismo.

Pero, ¿En verdad Benito Juárez era sobrio y austero? la muerte sorprendió a Juárez en 1872, en medio de duras críticas por su reelección forzada, de manera que a pesar de ser abogado, no dejó testamento, por lo que su yerno, el escritor cubano Pedro Santacilia tramitó la sucesión legítima en el juzgado sexto de la Ciudad de México en 1873, y la concluyó ante el notario José Villela. El expediente es público y se ubica en el archivo de notarías, que curiosamente abrió López Obrador cuando era Jefe de Gobierno en 2005.

Sorprenden sus casas, por ejemplo. La de Portal de Mercaderes, la de San Francisco y la de Tiburcio (hoy República de Uruguay). Todas a un pasito del Palacio Nacional. También, una en la calle de Coronel en Oaxaca y aquella finca de su esposa Margarita en San Cosme. Además, la calesa tirada por caballos, alhajas y piedras preciosas, muebles, menajes, espejos, candelabros, la espada de Maximiliano, acciones de minas y ferrocarriles, dinero en efectivo y cobros a la Tesorería General. En esa hora, el notario Villela evaluó el total del patrimonio en 151 mil 233 pesos de la época. El equivalente a unos 64 millones de pesos hoy, o 3 millones 200 mil dólares.

Es oportuno, aclarar que la conversión se tomó acorde al índice histórico de paridad promedio del peso mexicano respecto al dólar del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), donde un peso de 1873 equivalía a 0.

97 dólares del mismo año. Utilizando después un índice de precios al consumidor (IPC) del Historical Statistics y el Bureau of Labor de Estados Unidos (EU), convirtiendo ese dólar a dólares del 2020 y concluyendo que un dólar de 1873 valdría más o menos 22 dólares hoy.

El tipo de cambio actual al peso (19.

65) y estimando que un peso de 1873 valdría más o menos 430 pesos actuales. Se podría hacer el cálculo en oro y los resultados serían similares. Javier Lara Bayón calculó que un peso de 1873 valdría 419 pesos hoy, y según la calculadora de Milton Friedman, 425. Calculando a partir de una media de 425 pesos, al valor de 2020.

Así, la casa de Mercaderes, evaluada en 29 mil 827 pesos de 1873, equivaldría a unos 12 millones 600 mil pesos hoy; la de San Francisco 33 mil 235 a unos 14 millones 100 mil; la de Tiburcio 28 mil 754 a 12 millones 200 mil y la de Oaxaca 3 mil 566 a un millón y medio. A su vez, las acciones en ferrocarriles y minas 4 mil 770 a 2 millones. La casa de San Cosme 13 mil 435 a 5 millones 700 mil. Y solo las alhajas de Margarita 4 mil 335, a un millón 800 mil.

Sin embargo, me parece, un juicio por su estilo de vida material está de más, a fin de cuentas no era un demagogo que se creía asceta. Y en efecto, no hay testimonios sobre enriquecimiento ilícito, pues la fortuna era a todas luces bien habida –al menos para las leyes del momento–, producto de su servicio como presidente de la República. Por eso es menos engañoso evaluar su sueldo, referencia de primera mano sobre la justa medianía y no personal sino gubernamental. No puede haber gobierno rico con pueblo pobre.

El sueldo de los presidentes se estableció desde 1824. Los diversos presupuestos de egresos de la federación de la época, indican que el sueldo de don Benito Juárez como presidente era de 30 mil pesos anuales, el equivalente hoy a unos 12 millones 700 mil, o bien, un millón 60 mil mensuales. Es decir, cerca de cuatro veces el sueldo de los presidentes neoliberales Fox, Calderón y Peña Nieto. Si multiplicamos eso por los años que fue presidente, Juárez obtuvo del erario unos 139 millones de pesos de hoy, lo que es más o menos consistente con su herencia, descontando el gasto de vida.

Uno podría considerar, que en aquel momento el país vivía en constante amenaza y que el aparato estatal era modesto frente a una presidencia financieramente sólida, sin embargo, los sueldos de los demás funcionarios también eran generosos. Los gobernadores –a juzgar de hecho por la propia gubernatura de Juárez en Oaxaca– ganaban 4 mil pesos anuales, casi 2 millones hoy. Según Tello Díaz, un ministro de Estado ganaba 8 mil o casi 4 millones actuales. Los senadores y diputados 4 mil 800 o 2 millones hoy. Y un general de brigada y de división 4 mil 500 y 6 mil respectivamente, o cerca de dos y 3 millones hoy.

Además, conocemos las enormes fortunas que derivadas de la desamortización y la transferencia de riqueza, acumularon los allegados a Juárez: “de las fortunas coloniales” a las liberales, fueron Juárez y sus amigos los principales beneficiarios de esas expropiaciones. Las familias que después se consideran la élite porfirista son nuevos ricos juaristas, empezando por el famoso secretario de Hacienda, José Yves Limantour, cuya riqueza fue construida por su padre con base en propiedades religiosas de las que se apropió gracias a la Reforma. Un lector suspicaz plantearía la siguiente posibilidad: “¿Y qué si Juárez no era austero? López Obrador sí lo es y está bien, es un valor noble y efectivamente, lo es, sin embargo la disyuntiva está en aquella frase atribuible a Jesús Reyes Heroles “En política la forma es fondo” ¿Tú lo crees?.

… Yo también.

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.