En México, el término “alternativo” era muy utilizado en la última década del siglo XX para denominar a las prácticas artísticas relativamente recientes como el arte objetual, el arte instalación y el arte-acción, entre otros. Además, se aplicaba para distinguir a un grupo de espacios o galerías de artistas que funcionaban como una opción a los complejos oficiales administrados por el gobierno, los cuales exhibían arte anacrónico y conservador, distanciado de los movimientos de neovanguardia que tenían impacto en el resto del mundo.

En la Ciudad de México destacaron varios de esos lugares como La Panadería, Temístocles 44, Salón Dès Aztecas y La Quiñonera, entre otros. Algunos artistas mexicanos que hoy gozan de reconocimiento internacional eran gestores de esos lugares o mostraron su trabajo allí, podríamos citar a Yoshua Okón, Miguel Calderón, Abraham Cruzvillegas, Eduardo Avaroa y Teresa Margolles, cuando todavía formaba parte del colectivo SEMEFO.

Actualmente, a pesar de que las prácticas “alternativas” ya son bienvenidas en todo tipo de museos y galerías, la Ciudad de México sigue teniendo espacios culturales y galerías que son administrados y autogestionados por artistas, ya que a pesar de ser una ciudad que cuenta con una gran cantidad de espacios, estos no son suficientes para cubrir la demanda de artistas que necesitan presentar y vender su trabajo.

En Pachuca, es necesario hacer una investigación que dé cuenta de ese tipo de lugares en las últimas décadas. En la memoria cultural de Hidalgo siempre está presente el proyecto de la galería La Tribu: Espacio Alternativo para las Artes creado entre 1994 y 1997 por un grupo de gestores y artistas entre los que destacan Eleazar Zamora, Enrique Garnica, Adolfo Ledezma, Juan Carlos Hidalgo, Alicia Ahumada, David Mahuad, Pablo Mayans, Gabriel Téllez, Benjamín Acosta y Memo Guerrero, entre otros.

En lo que va del siglo XXI, también han aparecido y desaparecido espacios alternativos, algunos de ellos fundados por alumnos o artistas del Instituto de Artes (IA), de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Aunque la Secretaría de Cultura de Hidalgo y la propia máxima casa de estudios de la entidad trabajan en la permanencia y apertura de nuevos espacios culturales en los municipios del estado, la cantidad de estos no es suficiente para mostrar el numeroso trabajo artístico que se produce.

Hace pocos días tuvo apertura un espacio con las características antes mencionadas, a unos cuantos pasos de la plaza Juárez, en la calle Xicoténcatl 112, en la colonia Centro. Su nombre es Helado Oculto y tiene como estructura seis proyectos que se articulan: El Misterio, Fiestas con Corazón; Rhesident, Regeneración Urbana; Dulcísimo Ovario, festivales de cine con perspectiva de género; Puntojotapg, galería virtual multidisciplinar; Santo Café, cafetería de productos de la Huasteca y; bazar Ferchas, ropa usada pero bien cuidada.

La galería Puntojotapg es dirigida por Jatzari Pozos, egresada de la licenciatura en artes visuales de la Autónoma de Hidalgo. Ese proyecto tiene por primera vez un espacio físico, ya que tuvo un inicio como galería virtual en mayo de 2019 con el objetivo de dar visibilidad al trabajo de artistas jóvenes que generalmente no tienen acceso a mostrar su obra en las pocas galerías del estado.

El proyecto de Jatzari es acertado en cuanto a la distribución del arte en espacios no convencionales, como lo son las redes sociales. Durante casi un año, estas exhibiciones de artes visuales solo habían existido de manera virtual, en las pantallas de los seguidores del proyecto en Instagram. La presente muestra colectiva correspondiente a febrero muestra el trabajo de artistas de varios estados del país. La exposición es ubicua, está en múltiples lugares a la vez, es decir, en los dispositivos móviles de los seguidores de Instagram y, al mismo tiempo, en la antigua bodega de helados de la desaparecida empresa Danesa 33. Si quiere visitar la galería en su celular búsquela como @Puntojotapg, pero también vaya a conocer el espacio físico. El horario es de lunes a viernes de 14 a 19 horas y los sábados de 10 a 15.

Ese tipo de espacios de resistencia son indispensables en todas las ciudades y era necesario uno así en Pachuca. Espero que revitalice la escena de las artes visuales locales y nacionales, y que sea como decíamos en la década de 1990: una alternativa.

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