La Garza lectora

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Garza lectora

Las enseñanzas de don Juan: Una forma yaqui de conocimiento

Carlos Castaneda

Marco Antonio Alfaro Morales
Coordinador de la división de extensión de la cultura

Carlos Castaneda
A partir del conocimiento adquirido dentro de su ejercicio de observación participante, el autor trabaja o trabajó en una de las premisas que propone “el camino del guerrero” o también mencionado como hombre de conocimiento, el cual nos dice que hay que “borrar la historia personal”, restando importancia a sí mismo: “Sentirse importante lo hace a uno pesado, rudo y vanidoso. Para ser hombre de conocimiento se necesita ser liviano y fluido”.
Es por lo anterior, que el autor fue un personaje que cultivó el misterio y el suspenso durante toda su vida y, por ende, se desconoce la fecha y el lugar en qué nació. Lo que lo convierte en alguien rodeado de misterio y que ha dado pauta a diversas leyendas que sobre él han circulado.

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“El guerrero sabe que un camino tiene corazón cuando es uno con él, cuando experimenta gran paz y placer al atravesar su largo”
Don Juan Matus

Carlos Castaneda, antropólogo egresado de la Universidad de Los Ángeles, California, busca realizar su proyecto de fin de grado en torno a las plantas medicinales usadas por los indios del suroeste de Estados Unidos (EU); entre ellas, los efectos psicotrópicos del peyote. En 1961, en Arizona, conoce a don Juan Matus, un indio yaqui “excéntrico” que vive al norte de México, en Sonora. Tras un año del primer encuentro, don Juan se dice y autoidentifica como brujo.

En esta primera emisión que nos entrega Castaneda, nos encontramos con una perspectiva etnográfica a manera de descripción densa, hecha a partir del diario de campo en que ese “antropólogo inocente” narra los acontecimientos y experiencias vividas, así como explicaciones detalladas de los complejos significados de su sistema de creencias.

Don Juan, “hombre de conocimiento”, convierte a Castaneda en su aprendiz, a quien mediante diversas técnicas le transmite sus saberes; sin embargo, con el fin de enseñar y corroborar su conocimiento, hace uso de tres plantas con las cuales él era experto: lophophora williamsii, conocida como peyote; datura inoxia, o toloache, y un hongo perteneciente al género psilocybe. A través de la ingesta por separado de cada alucinógeno, Castaneda experimentó estados peculiares de percepción distorsionada, o también mencionada como conciencia alterada, a los cuales llama “estados de realidad no ordinaria”.

De acuerdo con don Juan, nos narra que, para un brujo, el mundo de la vida cotidiana no es real ni está allí, como se cree. Para un brujo, la realidad o el mundo que conocemos es solamente una descripción. Por lo que la realidad de la vida diaria consiste en un fluir interminable de interpretaciones perceptuales que los individuos quienes comparten dicha realidad validan; legitimando la descripción que el común ha aprendido a realizar.

En esa conceptualización, don Juan entendía y explicaba las plantas como vehículos que conducían o guiaban a un hombre a ciertas fuerzas o “poderes” impersonales. Asimismo, los estados que producían dichas plantas los explicaba como los “encuentros” que un brujo debía tener con esos “poderes” para ganar control sobre ellos.

A cada una de las plantas se les considera con poderes de distinta clase. Al peyote solía llamarlo “mescalito” y lo describía como maestro benévolo que enseñaba la “forma correcta de vivir”, el cual era ingerido en reuniones de brujos llamadas “mitotes”, donde se buscaban lecciones. De esa forma, también el toloache y los hongos, a los que les llamaba “aliados”, poseían una particular forma de manipularlos y encontrarse.

Las enseñanzas de don Juan: Una forma yaqui de conocimiento es el primer libro de una serie en que Castaneda nos narra su proceso de aprendizaje de la brujería, donde la suposición básica consistía en considerar la ingestión de plantas psicotrópicas en el punto de coyuntura hacia los estados de realidad no ordinaria. Sin embargo, en el proceso, descubre y reconoce el “camino del guerrero”, quien identifica que nuestra realidad es apenas una de muchas descripciones.

De manera novelada, nos encontramos con una representación de conocimiento que, en forma de libro, nos incita a abrir nuestras configuraciones y formas de percepción a nuevas y/o ancestrales expresiones, tanto del saber como del haber.

Un libro recomendado para aquellos quienes apenas se introducen en la búsqueda de respuestas en diferentes niveles de consciencia, o bien, como lectura amena dentro del campo de la ciencia ficción.

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