El libro de la semana

Profesores del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) se dieron a la tarea de realizar investigaciones con la temática alimentaria en México, lo que los llevó a indagar sobre actores sociales y el cumplimiento de la seguridad alimentaria, una demanda con más de un siglo de espera de las clases marginadas en nuestro país.

Del libro La gobernanza alimentaria en México. Los sectores sociales en los programas de seguridad alimentaria, integrado por nueve capítulos y en el que participaron más de una decena de investigadores, en esta entrega dominical recuperamos la cuarta parte del texto titulada “Estado y políticas de alivio a la pobreza”, en la que incursionaron los académicos Raúl García y Patricia Pineda.

Los autores plantean en su introducción que el Estado es “considerado como una red de fuerzas en una sociedad determinada que ejerce el poder y la fuerza para la reproducción de un grupo social en una relación asimétrica de dominación y explotación”, lo que permitirá al lector reflexionar sobre las prácticas de gobernanza de los programas sociales en su contexto histórico, cuyo objetivo fue trazado para superar la pobreza y propiciar el desarrollo.

En una tabla descriptiva son definidos los tipos de modelo de Estado de bienestar, que incluyen el neoliberal, el conservador y el social-demócrata. De cada uno de ellos plantean de manera sintética la misión y la visión. Para orientar la buena gobernanza describen elementos como participación, eficiencia, equidad, transparencia, dignidad y responsabilidad.

Los autores universitarios toman como referencia los esquemas de atención a la pobreza en México y tienen como punto de partida los años finales de la década de 1980 al iniciar el neoliberalismo con el cambio de políticas sociales, los programas de combate a la pobreza enmarcados por sexenios presidenciales, pero carentes de estrategias y metas que trasciendan más allá de los seis años de gobierno, y sobre todo con evaluaciones reales y sin maquillaje.

El capítulo “Estado y políticas de alivio a la pobreza” contiene una somera descripción de los programas: nacional de solidaridad 1988-1994; de educación, salud y alimentación Progresa 1994-2000; federal de desarrollo humano Oportunidades 2006-2012, Prospera y Cruzada Nacional contra el Hambre.

Al primer programa se le conoció como Solidaridad; estuvo enfocado en la construcción física y social, sin embargo, fue complejo en su ejecución por falta de coordinación y de un manejo transparente de los recursos, además de que fue utilizado con fines electorales, manejado por individuos afines al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Por su parte, el esquema conocido como Progresa tuvo como misión sustituir las transferencias de ingresos por subsidios alimentarios generalizados o dirigidos a familias beneficiarias con una total libertad para decidir el gasto. Condicionaba la entrega de transferencias monetarias a la adopción de determinados patrones de conducta por parte de los hogares beneficiados.

El programa social conocido como Oportunidades tomó una variante al incluir un sistema de planeación democrática y participativa en el que apareció la sociedad civil como actor en la política social en un marco de gobierno neoliberal.

Oportunidades, a decir de los autores del capítulo, fue relevante en la metodología para la selección de la población en pobreza a partir de una clasificación: alimentaria, de capacidades y de patrimonio.

Prospera, que nació en septiembre de 2014, fue una transformación de Oportunidades a un programa de inclusión social bajo cuatro rubros: alimentación, a través de la entrega de apoyos monetarios a familias; salud, mediante acciones de promoción de la salud y atención de enfermedades; y educación, a través de becas y vinculación por medio de asesorías.

Finalmente, el capítulo aborda la Cruzada Nacional contra el Hambre y precisa que existe un círculo vicioso entre pobreza y el hambre, pues este último problema tiene sus orígenes en el primero. De ese programa, los medios de comunicación han dado cuenta de los resultados.

La lectura del capítulo “Estado y políticas de alivio a la pobreza” lleva a una serie de reflexiones que me permito comentar.

¿Por qué han fallado los programas sociales?

Durante décadas, los gobiernos en México utilizaron los programas sociales como una herramienta de control para perpetuar su linaje político y crear una base social construida a partir de dádivas. En ese entonces, la única intención era obtener resultados electorales favorables y formar adeptos, pero no para combatir efectivamente la pobreza en las regiones más marginadas del país.

Esa estrategia funcionó hasta que la corrupción y los excesos cometidos por la clase política en turno crearon las condiciones de hartazgo social que dieron cauce a la alternancia política, lo que llevó a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al poder. De igual forma, la ciudadanía “institucionalizó los apoyos” y los empezó a identificar como una obligación del Estado.

¿Qué hacer ahora para resolver la pobreza con los programas sociales?

De ningún modo creemos que la ayuda que proviene de las arcas públicas sea innecesaria, más bien esa política pública debe estar fundamentada científicamente para que no termine con los mismos resultados de los gobiernos anteriores. Eso significa que debe partirse de diagnósticos de pobreza y marginación reales para definir dónde focalizar los apoyos y, además, romper con la vieja idea de la victimización de los beneficiarios, porque se crea un círculo vicioso donde “ser la víctima” es un estado muy cómodo del que se prefiere no salir, a riesgo de estar fuera de los apoyos de la República. El esfuerzo individual en muchos casos es importante, salvo en aquellos donde es necesario el apoyo humanitario.

Los índices de pobreza dados a conocer por los órganos oficiales mexicanos son cada vez más graves. ¿O acaso será que los programas sociales para combatir la pobreza tuvieron que esperar la alternancia en el gobierno? El tiempo lo dirá.

El libro hoy comentado puede consultarse en las bibliotecas de la UAEH y en la Librería Carácter, en la Ciudad del Conocimiento. Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: [email protected]

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