Aquí en La Unión, el tiempo se cuenta antes y después de la grieta…

La grieta de La Unión ha permanecido el tiempo necesario para que los naturales de esta tierra se den cuenta de la paradoja en la que viven: una grieta en La Unión. De modo que el fenómeno ya empieza a reclamar un lugar entre los símbolos de identidad local, al grado que la pesimista de Esperanza ya propuso cobrar por ver y explorar este sitio como un producto turístico de la ciudad. Soledad no dudó en apoyar la moción, ya que, opina, este pueblo necesita compañía. A Blanca, la Mulata, le parece que hacer esto sería como burlarse de la desgracia propia, pero admite que la idea es ingeniosa y que bien podría capitalizarse.

La propuesta ha sido respaldada por los miembros del Partido Independentista, cuya sede quedó partida por la grieta, la tragedia los dejó sin fondos para su movimiento, que desde entonces se quedó estancado.

La grieta partió el corazón de La Unión hace alrededor de una década, justo en las Fiestas de la Reconciliación, cuando el acontecimiento parecía ser parte de una atracción más de las celebraciones, para las que las personas procuraban involucrarse en peleas o riñas previas para tener motivos por los cuales había que contentarse, parecía que la tierra misma se aliaba a la fiesta y asumía la tradición. Es por eso que Modesto presume tanto saber que la verdad de la grieta es que ha querido que las Fiestas de la Reconciliación tengan un motivo eterno.

Aquí en La Unión, el tiempo se cuenta antes y después de la grieta. Antes, la mayoría de las familias estaban fragmentadas, se evadían, se peleaban por las propiedades, se arrebataban los tesoros, se desconocían. Después de la grieta, los unionenses comenzaron a inventar los puentes, los instalaron a lo largo del accidente natural, las familias comenzaron a desfragmentarse, a compartir sus tesoros, a reconocerse… Pero esos, sí, esos dos, se mantuvieron en las mismas circunstancias, antes y después de la grieta, antes y después de la misma Unión. Juntos en alma pero distantes en cuerpo, inmersos en el mutismo que congela años de amores y de deseos y de anhelos. Esos dos vivían del mismo lado de la grieta, pero caminaban en sentidos distintos de la acera.

grieta

@AlejandroGasa
[email protected]

Comentarios