En Ixmiquilpan las diferencias entre los hermanos Cipriano y Pascual Charrez subieron de tono, por decirlo de alguna manera. Cipriano, diputado con licencia, denunció a su hermano ante la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH); lo acusa de nepotismo, de mantener aviadores en la nómina y de desviar recursos del presupuesto de ese municipio. Junto con al menos 200 pobladores, Cipriano visitó la mañana de ayer la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH), donde presentó sus pruebas. La más grave de las acusaciones tiene que ver con que hubo mil 420 becas presupuestadas en 2016 cuyos recursos nunca llegaron a su destino, pese a que el dinero sí se ejerció. Esto mismo ocurrió el año pasado, cuando no se habrían gastado 4.6 millones de pesos también en la dotación de becas. Otro aspecto que denunció Cipriano fue que en el presupuesto de egresos 2018 hay 80 millones de pesos pero no se aplica recurso alguno para 45 comunidades que, de acuerdo con el diputado con licencia y exalcalde, están formadas por disidentes al gobierno de Pascual. Vaya pleito y lo peor es que este conflicto tiene en medio a la ciudadanía de Ixmiquilpan. La ASEH debería informar en breve si las acusaciones de Cipriano, todas ellas graves, son ciertas y actuar en consecuencia. Y la ciudadanía, que irá este año a depositar su voto, también deberá ejercer su derecho de manera informada. De filón. Pese a que estamos por concluir la segunda década del siglo XXI, en Hidalgo siguen intactas las prácticas de intolerancia religiosa. Esto fue evidente con la retención de un representante religioso que fue encarcelado en la localidad de Tamalcuatitla, Yahualica, por el único delito de no querer hacer faenas comunitarias, debido a que esto se contrapone a sus creencias religiosas.

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