La Federación de Organizaciones Independientes de Hidalgo (Foideh) y su líder Óscar Pelcastre, alias el Perro, celebraron ayer una misa negra en la plaza Independencia de Pachuca. El móvil de semejante manifestación fue inconformarse luego de que la alcaldía no dio permiso de celebrar este 2 de noviembre un festival a la Santa Muerte, a cuyo alrededor se ha erigido un culto popular. El objetivo de las malas vibras o la brujería de Pelcastre y sus seguidores fue el ayuntamiento de Pachuca y el partido que llevó a la actual alcaldesa Yolanda Tellería Beltrán al poder: el PAN. Pero atrás de esta protesta hay más. Como rezaba una cartulina que ayer exhibió la Foideh en el lomo de un burro: “PAN, empieza la guerra”. Se trata, más allá de la protesta por la falta de libertad de culto, de una confrontación que tiene como centro el espacio público. Las aceras del centro y otros rumbos de la ciudad. Desde la administración del alcalde Eleazar García, el PAN, a través de su representación en el cabildo de Pachuca, rechazó a la Foideh y la ocupación del centro por parte de sus agremiados. Ahora que Yolanda Tellería Beltrán es la alcaldesa, la confrontación continúa. Es una guerra, como ayer lo anunciaron. La Foideh se valdrá del temor que puede infundir a través de sus rituales de santería, pero principalmente de sus cientos de agremiados. Al final la Foideh es una agrupación política que pertenece al sector popular del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y como tal presionará al partido que regresó a gobernar la capital. El PAN, como era de preverse, se echó a su primer alacrán encima. De filón. Y el vecino ayuntamiento de Mineral de la Reforma, también gobernado por el PAN, tiene sus propios demonios. En este caso es el espíritu del exalcalde priista Filiberto Hernández, quien impide despegar a la actual administración encabezada por el panista Raúl Camacho Baños. Para empezar, Camacho tiene que cumplir con 290 obras públicas que Fili dejó inconclusas. Y lo peor: sin presupuesto que alcance.

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