Dharma Reyes Canchola es profesora universitaria, su dinamismo en clases y su reputación no concuerdan con su historia como Princesa de Apan, por ser hija del Rey de Apan, empresario pulquero hidalguense, quien por poco más de medio siglo dio vida y nutrió a la Ciudad
de México con este néctar de los dioses.
En su cálida y clara voz nos cuenta la historia familiar ligada a la comercialización del pulque y que entre sus compañeros del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde realizó sus estudios como guionista, fue motivo de este sobrenombre:
“Mi familia es originaria de Real del Monte. Mi abuelo, Manuel Reyes, era empleado administrativo de la mina y precisamente por andar de ‘revoltoso’ y meterse a hacer la huelga lo corren de la mina y entonces él decide irse con su familia de origen, que vive en el Estado de México, Tenango del Valle, en donde su papá tenía una pulquería, que se llamaba el Toro de Atenco; padrísima, de estas que pintaban a mano, con escenas taurinas. Mi tatarabuelo le dice a mi abuelo: pues bueno dedícate a esto, un poco se resiste mi abuelo porque él era más administrativo, le gustaban las cuestiones de contaduría que era lo que más o menos hacía aquí en la mina. Pero bueno, se decide y empieza a conocer el negocio, pero también se va al Distrito Federal a vivir y ahí es en donde deciden empezar el negocio de las pulquerías.
“Fueron más o menos 12, en distintos lugares de la Ciudad de México, desde el centro, preciosísima porque era en un edificio viejo que se cayó en 1985 y se perdió ahí la pulquería, hasta la zona de Mixcoac, donde tenían tres. La más famosa era la del rumbo de la Villa.
“El pulque les llegaba de varios lugares, entre Hidalgo. pero también lo traían de Puebla y se los mandaban en barriles. Llegaban por tren, de ahí los recogían los camiones para ir a repartir a las pulquerías y eso era diario. Los barriles eran como de unos 50 o 60 litros. Llegando a la pulquería se preparaban los curados, aunque se tenía la opción del natural también.
“Bueno, el asunto es que el abuelo abre todas estas pulquerías, se mantiene muy bien de ellas porque además el pulque siempre ha sido un buen negocio, hasta que a finales de los 40 o los 50 llega la mala propaganda que se le hace al pulque. ¿Por qué? Pues porque estaba la cerveza queriendo posicionarse, en realidad el pulque era su competencia y querían su mercado.
“El gobierno de la ciudad y salubridad también tienen su papel. Comenzaron a prohibir la venta de comida, porque no faltaba que afuera vendieran las señoras sus guisados o su arroz, sus huevos cocidos para que los clientes comieran. Pero tenían otras pulquerías en las en que sí se preparaba dentro de alguna cosas de comer, aunque en general eran fritangas, mojarras, cosas así se preparaban. Otro problema que comienzan a tener es una ley que prohíbe la cercanía con escuelas, porque los borrachos son mal ejemplo. Entonces desde mi abuelo empezaron los problemas por cuestiones supuestamente morales, pero realmente lo que se buscaban los inspectores era sacar una ‘lana’ por las multas o amenazar con cerrar la pulquería. Esto fue cada vez más continuo y realmente eso influyó en que ya de pronto mi abuelo se hartara y le dejara el negocio a mi padre, además de que a finales de los 50 fallece. Como dueño, en general tenía choferes que eran los que manejaban el camión, que eran los que recogían el pulque y lo repartían a todas las pulquerías, pero él iba y checaba; evidentemente tenía trato directo con los que hacía negocio para la compra del pulque, que eran de Hidalgo o Puebla.”
Dharma comenta que todo marchaba pese a la campaña negativa y las extorsiones de los gobiernos en turno hasta que cansado también de este negocio, que dejaba mucho pero ocasionaba cada vez más problemas con inspectores, hubo de pasar la estafeta a su hijo mayor, de su primera mujer, porque eran cinco hijas y él, además de 21 hijos más de por lo menos tres mujeres más. Cuando su hermano se cansa de administrar el negocio y por problemas de control de su padre, vuelve a ejercer su carrera. Su padre se deshace de varias pulquerías y las hijas tratan de retomarlas, pero su condición de mujeres las limita.
“Nosotras como hermanas nos acercamos y le dijimos: pues nosotras le entramos a hacernos cargo del negocio, porque sabíamos que era una ‘lana’, pero nunca quisieron porque es un ambiente muy difícil, nos dijeron, para las mujeres. Nunca quisieron, ni mi hermano ni mi papá, que nosotras le entráramos, sí claro que a mí me interesó, me latía, pero no quisieron. En ese sentido nunca soltaron prenda y pues poco a poco se fueron deshaciendo las cosas porque también, sobre todo, significaba enfrentarte con mi papá, quien tenía un carácter de la chingada…”
Ese hecho fue el que la llevó a seguir sus estudios y vocación en el CUEC, donde justo sus compañeras y compañeros al conocer un poco de su historia la llaman y la identifican como la Princesa de Apan: “Cuando yo entro al CUEC y se enteran que mi papá es pulquero dicen: pues los pulque más finos vienen de Apan, según la leyenda y hasta la canción de Chava Flores; entonces dicen que seguro mi papá era el Rey de Apan y yo, por tanto, la Princesa, pero fue puro relajo”, confirma divertida y orgullosa de provenir de una estirpe de empresarios del pulque que desgraciadamente se perdió ante el embate de la industria cervecera, aunque hoy vuelve a ponerse de moda su consumo, termina afirmando que “hoy se ha vuelto elitista y es muy fashion ir a tomar pulque”, ¡quién lo diría!

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.